Harold, El Carcharodonthosaurus. (Parte 1/2)
Había una vez, en un lugar del mundo, en un tiempo antiguo, un gran lagarto que caminaba en 2 patas, yendo a algún lugar, en medio de un bosque con árboles extremadamente altos. Era grande, muy grande, tanto como un edificio de casi 2 pisos, es decir, poco más de 4 metros y medio, o más precisamente, 452 cm de altura, unos 13 metros de longitud, o mejor dicho, unos 1350 cm de longitud, y con un peso de 9,2 Toneladas (9200 Kilogramos).
Era de un tono de piel verde oscuro, con franjas marrones que recorrían su espalda, desde la cola hasta el cuello, teniendo algunas plumas en su cabeza y en sus brazos, al ser un ancestro de las aves actuales, y aunque, muchos de vosotros pensarán que se trata de un dinosaurio terópodo, pues… si, estáis en lo cierto, pero… hay una diferencia: Tiene ropa.
Si, lo que están leyendo, tiene ropa, una especie de ropa similar a la de los humanos en las eras modernas, ni muy antigua ni muy actual, con la diferencia de que en vez de usar correas usaban cuerdas (al menos la mayoría de civiles con bajos recursos), aunque eso sí, no usaban zapatos, por… obvias razones.
Y si bien este dinosaurio era idéntico a sus contrapartes salvajes, al no caminar erguido como nosotros los humanos, salvo por la presencia de ropa y la mirada diferente, este también tenía una mano más desarrollada, portando un pulgar en sus manos de 3 dedos, como si tuviese un pulgar un dedo medio y un dedo índice, además de poseer unos brazos ligeramente más largos de lo normal, (no comparables al de un humano, pero sí un 30% más largos de lo habitual), siendo una diferencia física no notoria a la distancia, pero sí de cerca.
Su plumaje no era desordenado, casi como si fuese cabello, teniendo un corte digno de un humano muy actual con la raya y todo, así como la capacidad de tener cuerdas vocales más avanzadas, y como no, una inteligencia mayor a la de sus contrapartes salvajes.
Y si se lo preguntan, si, este dinosaurio no solo llevaba ropa puesta, sino que también, llevaba una especie de bolsa de compras guindado en su pecho, sosteniéndolo con una mano, la derecha en este caso, y viendo a su alrededor, con una mirada no muy común entre sus especies usuales que todos conocemos, porque en efecto, el dinosaurio sonríe, sonríe con una mirada pacífica y de tranquilidad, siendo muy diferente a las miradas de los dinosaurios que todos conocemos, los cuales no poseen ninguna clase de emociones por su falta de humanidad, al estar siempre en un mismo ciclo sin fin, la cadena alimenticia, el ciclo de la vida y la supervivencia del más fuerte.
Mi nombre es Gabriel Alejandro, llamado usualmente “Gabrielito-Kun”, y esta es la historia de Harold, el Carcharodonthosaurus; y pues, así comienza!:
El carcharodonthosaurus caminaba en medio de un bosque, yendo hacia algún lugar que solo él conocía. Harold miro hacia la derecha, y luego hacia la izquierda, en busca de algo que solo él conocía: Su hogar.
_ Rayos, ojala nadie me haya visto llegar aquí, esos estúpidos de Inra y Esright son demasiado molestos. Dijo Harold, hablándose a sí mismo, nombrando a 2 extraños que no le caían bien, pero nada bien.
Tras esto, el joven llego a una especie de cabaña, pero de dimensiones enormes, y de un solo piso, es decir, el piso en cuestión era de un estimado de más de 10 metros, por lo que la puerta era de un tamaño similar, y la casa en si era de dimensiones titánicas, tanto por dentro como por fuera.
La casa era hecha de piedra, pero la puerta era de madera, así como el borde del techo, el cual también era de madera pero una un tanto más oscura. La casa estaba en medio de un par de árboles, y frente a una pequeña colina, con su respectivo césped y demás cultivos (como si hubiesen sembrado vegetales o verduras allí).
Por ello, el terópodo se dispuso a entrar a su casa, cerrando la puerta, y recostándose en la sala de su hogar, dejando la bolsa a un costado suyo en el suelo.
Tras esto, pasarían varias horas, en las que el dinosaurio de grandes dimensiones estaría allí, recostado sin hacer nada, solo descansando, durmiendo, con toda su sala y habitaciones desordenadas, y en lugar de hacer algo por acomodarlas, solamente se quedaba durmiendo, como un total haragán.
No, no tenía televisiones, ni computadoras, ni bombillos ni nada parecido, es decir, tanto él como todos los que eran como él, con una casa y demás, no conocían la electricidad, y por ende, no tenían ninguna clase de pasatiempo como ver películas, videojuegos, series, anime o porno (Si, ¡las cosas como son!).
Por ello, tras finalmente despertar con un fuerte bostezo, el terópodo vería la bolsa que había llevado en su viaje (que por cierto, estaba hecha de una tela como la lana), la abriría, y sacaría de ella varios peces, más concretamente sardinas cocinadas, y las devoraría de un solo bocado, una tras otra, como si no hubiera un mañana, sacando luego los huesos y cabeza de los mismos, poniéndolas en un tazón de madera.
Y tras ello, se recostaría en el suelo nuevamente pero viendo hacia arriba, es decir, boca arriba, viendo el techo de su casa, y notando en él algunas telarañas, notándose la suciedad y el polvo. Pero, con un rostro pesimista y de flojera, y unos ojos de pez muerto Harold dijo:
_ Vaya, debería limpiar el techo, pero esta muuuuuy lejos. Dijo, comenzando a levantar su brazo derecho, como si quisiera tocar el techo aun desde el suelo, pero, por obvias razones, no llegando, estando el techo a varios metros de él, quien seguía acostado.
_ Ah, ya lo limpiare después. Dijo con una voz pesimista y de poco interés.
Pero, en ese momento, el joven terópodo escucharía desde su ventana como algo pasaba cerca, emitiendo una especie de “graznido de pájaro”, solo que más fuerte, mucho más fuerte, como si fuese un ave pero de dimensiones enormes.
Por ello, Harold decidiría ver hacia la ventana, notando y escuchando como alguien decía:
_ ¡¡Correo!!, ¡¡Llego el correo!!, ¡¡Correo, Correo, Correo!!, ¡¡Correo, Correo, Correo!! Decía, una voz desde el cielo, con un tono agudo, pero con un tono como si fuese un graznido de pelicano, por lo que, el terópodo, tras poner un rostro de “fastidio”, se movió y dijo en voz alta:
_ ¡Ya voy!, <¡Huh!, ¡Mendokusai!>. Dijo, mientras también pensaba en su mente el fastidio que le daba el solo levantarse, tal y como cierto personaje que todos amamos hasta besarle los pies (¿quién no?), haciéndolo, y comenzando a caminar hacia la puerta de su hogar.
Pero, cuando estaba a punto de llegar, dicha voz prosiguió, diciendo exactamente las mismas palabras de antes, y con el mismo tono agudo:
_ ¡¡Correo!!, ¡¡Llego el correo!!, ¡¡Correo, Correo, Correo!!, ¡¡Correo, Correo, Correo!!
Por ello, a Harold se le marcaron un par de venas en la frente, ya hostigado de tanto alboroto, llegando a la puerta de su hogar, y estando a punto de abrirla, gritando:
_ ¡¡¡Ya voy!!!, ¡¡Dije que ya voy!! Dijo, ya de mal humor. Pero, aquella voz no le escucho, dado a sus propios gritos, continuando con el “correo, correo, correo”, hasta finalmente irritar por completo a Harold, quien apenas abrió su puerta, vio a aquel que no dejaba de gritar, un pteranodon, quien yacía frente a su casa, solo para recibir de lleno el grito de:
_ ¡¡¡RAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!!! No gritó, sino que rugió, en toda la cara del pteranodon, haciendo que un gorro que tenía puesto se le cayera del aliento del terópodo, dejando por completo en silencio al reptil volador, quien, después de un par de segundos, dijo:
_ Primero que nada, mejórate ese aliento por favor. Dijo, para luego olfatear con su pico, poniendo un rostro de total disgusto, diciendo: _ ¡Uagh! ¡Huele a pescado! Dijo irónicamente, ya que los pteranodones por lo general comían precisamente eso.
_ Ja, querrás decir sardinas. Dijo Harold, mirando hacia otro lado. _ Más bien, me pregunto… ¡¡¡¿PORQUE RAYOS TIENES QUE GRITAR TANTO?!!! Dijo Harold a todo pulmón, volviéndole a gritar al pteranodon, a quien incluso le callo algo de saliva, quedándose inmóvil, y tras limpiarse con total tranquilidad el pico con un pañuelo, le dijo:
_ Primero, límpiate ese aliento; segundo, es mi trabajo, recuerda, soy cartero, y ese es el trabajo de todos los reptiles voladores en el mundo, ¿o lo olvidaste? Dijo, estirando el ala hacia atrás, y agarrando el gorro que antes se le había caído, y poniéndoselo en la cabeza, para acto seguido acomodarse un poco las ropas.
Si, era un pteranodon mensajero, un cartero, el cual, tenía una especie de uniforme de color azul marino, con un bolso que portaba varias cartas, sumado al ya antes mencionado gorro, el cual también era de color azul marino y de una forma parecida a una pirámide.
Por ello, tras ver de mejor forma al reptil volador, Harold le pregunto:
_ ¿Y qué haces aquí? Pregunto con un tono serio.
_ ¡¿Cómo que qué estoy haciendo aquí, animal?!, ¡Te lo acabo de decir! Dijo el cartero, un tanto disgustado.
_ Ja, no me digas que alguien me decidió enviar una carta, nadie lo haría excepto mi madre, la cual por cierto murió hace un par de años, así que no es una mala pregunta. Dijo Harold, con una voz algo engreída, a lo que, el pteranodon respondió:
_ Pues… déjame decirte que estas equivocado. Dijo, comenzando a meter una de sus manos en el bolso que llevaba puesto, y sacando una carta. _ Mira, esta carta te la enviaron 2 dinosaurios. Dijo, haciendo que Harold se impresionara, exclamando:
_ ¿Qué?, imposible, nadie se sabe mi dirección.
_ Pues no me lo preguntes, eran 2 sujetos bastante molestos, y muy engreídos por cierto. Dijo el pteranodon, por lo que, tras analizarlo un segundo, Harold lo pensó mejor, diciendo:
_ ¡Oh!, Tiene que ser una broma, ¿será posible? Se dijo a sí mismo, comenzando entonces a abrir la carta, para acto seguido leerla.
El terópodo ponía un rostro de total sorpresa, entre más y más leía la carta, comenzando entonces a raspar los dientes, cada vez más fuerte, como si algo le enojara, al punto que cuando acabo de leer la carta, la arrugo con los dedos, y exclamando:
_ ¡Lo sabía!, ¡Con que eran esos dos!, ¿pero cómo rayos sabían dónde vivo? Se preguntaba, por lo que el pteranodon enarco un ojo diciéndole:
_ ¿Será porque su casa es la más sucia y desordenada de todo el barrio?, está peor que un callejón de Petare. Pregunto, señalando con su ala derecha la sala de la casa del carcharodonthosaurio, quien, al ver como el extraño veía su hogar, le grito en toda la cara:
_ ¡Oye!, ¡¿Qué haces viendo mi casa?!
_ Lo siento, pero es que se me hace imposible el no ver tu casa con tanto desorden, en serio llama la atención, jeje. Dijo, riéndose un poco, ocasionando el disgusto de Harold, quien exclamo:
_ ¡Cállate!, ¡Eso no te importa!, además, ¿Por qué sigues aquí?, Ya entregaste tu carta así que listo. ¡Chao! Exclamo, a lo que el pteranodon contesto:
_ Ya, ya, disculpe, adiós. Dijo el mensajero, decidiendo irse de una vez, despegando en el acto y yéndose, todo ello mientras Harold le veía irse, con una mirada seria.
Y tras irse, el carcharodonthosaurio dio una mirada hacia la carta arrugada, como si pensase en algo, exclamando luego:
_ Tch!, ¡Maldita Sea!, ¡Como si les fuera hacer caso a esos dos! Exclamo, entrando a su casa de nuevo, y cerrando la puerta con fuerza, entrando así sin más.
Pasaron las horas, y ya en la noche, a eso de las 11:00 Pm, el carcharodonthosaurio ya estaba dormido, en este caso en el suelo (ni modo que en una cama), arropado con una sábana enorme para cubrirse del frio, estando allí relajadamente.
Pero en eso, repentinamente escucho algo:
¡¡CRASH!!
_ ¡¿Oh?!... ¡¿Qué fue eso?! Exclamo, levantándose inmediatamente del suelo con una cara soñolienta, sintiendo como si algo hubiera golpeado su techo, levantándose y yendo hacia su puerta de inmediato.
El joven carcharodonthosaurio salió de su casa, y tras visualizar mejor, vio como dos terópodos yacían parados frente a su hogar, de tamaños muy similares a los suyos…
Y si, eran pues un Spinosaurus grisáceo y un Giganotosaurus vino tinto, (ambos con plumaje en la cabeza, en la cola y en los brazos, similar a Harold, incluso creciéndoles algo de barba/plumas en la barbilla) con ropas similares a las de Harold, estando en la misma condición que él, es decir, eran Dinosaurios Inteligentes, cuyos brazos eran un tanto más largos que los de sus contrapartes salvajes, pero sin pasarse demasiado, además de poseer un pulgar en cada mano, en las cuales portaban piedras, con una sonrisa maliciosa de por medio, ocasionando que Harold dijese:
_¡¿Qué?!, ¡Inra!, ¡Esright! Exclamo el carcharodonthosaurido.
_ ¡Hola Harold!, ¡¿Cómo estás?, veo que estas un poco soñoliento ¿eh?, jajajajajaja… Dijo el spinosaurio con un tono burlista, todo ello mientras su compañero reía igualmente.
_ ¡¡¿Qué hacen aquí?!!, ¡¡¿Y qué--- ¿eh? Exclamaba Harold, para luego percatarse de como su techo tenía un enorme agujero, producto de una piedra que le habían lanzado, y siendo la causa de aquel sonido:
_ ¡¡Malditos!!, ¡¡¿Acaso piensan que soy Dalas Review?!!, ¡¡Lárguense de aquí o sino---
_ ¡¿O sino que, Harold?!, ¿vas a golpearnos a los dos y a tratar de vencernos tú solo?, por favor. Dijo el giganotosaurio esta vez, a lo cual enfadado, Harold exclamo:
_ Malnacidos, ¡¿Qué es lo que quieren?!, ¡¿A que vienen aquí?! Pregunto, a lo que el giganotosaurio pregunto:
_ ¿Qué acaso no viste la carta que te enviamos?, ¿la leíste?, porque a decir verdad lo dudo mucho.
_ ¿Ah, era eso? Pregunto Harold. _ Pues que tonterías, no le preste atención al leerla, solo leí las primeras dos líneas. Dijo, cruzándose de brazos, por lo que el spinosaurio le diría:
_ Pues que tonto de tu parte el no hacerlo, en esa carta decía específicamente que hoy en la tarde debías partir inmediatamente al coliseo para el torneo, pues es el reto que te impusimos para que nos pagases por “aquella vez.”
_ ¡¿Siguen con eso aun?!, ¡Por favor, ya supérenlo!, ¡Fue hace un año y ya lo había olvidado! Exclamo Harold, a lo que el giganotosaurio diría, pero esta vez con más enojo:
_ ¡Pues no lo hemos olvidado, idiota!, ¡Por tu culpa Esright y yo la hemos pasado mal! Dijo, a lo que sacándose los mocos, Harold preguntaría:
_ ¿Ah sí?, ¿y que tanto?
_ ¡¿Cómo que “que tanto”?!, ¡¡Por tu culpa nos cerraron la caverna porque andabas bebiendo tanto que te terminaste orinando encima en frente de todos los demás dinosaurios!!, ¡Y desde entonces nos cerraron la tienda y no hemos podido abrirla de nuevo! Exclamaba Inra el giganotosaurio, a lo cual Harold simplemente diría:
_ Pues fácil, busquen otro trabajo y punto pelota.
_ ¡¡No es tan sencillo, animal! Exclamo el llamado Esright el spinosaurus, gritando: _ ¡Lo hemos intentado pero no hemos podido!, ¡Puesto que el rumor de que nuestra caverna tuvo a un trabajador que se orino encima se extendió por todo el sector!, ¡Y todo por tu culpa!, ¡¡Cria con pañales!!
_ ¡¡¿Qué dijiste lagarto con Vela?!! Exclamo Harold, insultando al spinosaurio. _ ¡¡¿Y porque me echas la culpa a mí?!!
_ ¡¡Porque es tu culpa!! Exclamo Inra.
_ ¡¿Ah sí?!, ¡¿Y qué quieres que yo haga?!, ¡¿Si ustedes mismos me echaron entonces para que me están volviendo a llamar?! Pregunto Harold, a lo que el giganotosaurio le contestaría:
_ Ja… Bueno, le apostamos a un Tyrannosaurio que si demostrábamos en el torneo nuestro honor, nos daría como recompensa un trabajo gratis en el coliseo, ya que allí es donde te invitamos.
_ Aja, ¿y que tiene eso que ver conmigo? Pregunto el carcharodonthosaurio, por lo que Inra diría:
_ Pues fácil… “Apostamos que tú tendrías que pelear contra mí y contra Esright… uno por uno…” Dijo Inra, dejando a Harold en shock, quien escucho entonces de parte de Esright lo siguiente:
_ Apostamos que si te ganábamos en dos rondas, el T Rex nos daría un trabajo como peleadores en el coliseo, con tal y pudiésemos ganarnos el empleo con solo demostrar nuestras habilidades. Dijo, por lo cual Harold pregunto con un tono de clara preocupación:
_ Eh… pero… ¿Quién es ese tyrannosaurio?... ¿Cuál es su nombre?
_ Su nombre... Decía Inra. _...es Dwayne Johnson.
_ ¡¡Claro que no!!, ¡¡Ese gran actor no pertenece a esta historia!!, ¡¡Digan el nombre real y ya!! Exclamo Harold, a lo que Inra diría:
_ Ya, ya… hem… bueno… su nombre es… “Ginroran Heremon”.
Y acto seguido, aquellas palabras dejarían a Harold más que en shock, a quien le temblaron los músculos de solo oír ese nombre, exclamando:
_ Oi, oi, oi… ¿en verdad se trata de él… de Ginroran?, ¿no es acaso una broma pesada?
_ ¡Claro que no! Exclamo Esrigh. _ Vimos que es capaz de romper montañas con solo pisotear su cola, ya que es un tyrannosaurio, y como bien sabes, Los Tyrannosaurios Rex son los Dinosaurios más poderosos del Mundo, y luego seguimos nosotros, los Spinosaurios y luego los Giganotosaurios.
_ ¡Claro que no! Exclamo Inra. _ ¡Los giganotosaurios son segundos y los spinosaurios son terceros!
_ ¡Eso es mentira!, ¡Los spinosaurios son segundos y los giganotosaurios terceros, pues somos más grandes y por ende más fuertes!
_ ¡¿Eso que tiene que ver?!, ¡Los spinosaurios solo son más grandes porque tienen esa vela!, ¡Además de que son delgados y la mordida es menos potente por---
_ ¡¡¡CALLESENSE LOS DOS!!!, ¡¡¡¡RAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!!!! Grito Harold, ya obstinado de la discusión de Inra con Esright, rugiéndoles a ambos, gritándoles:
_ ¡¡Oigan!!, ¡Si no tienen más nada que hacer lárguense de una vez y punto!, ¡No me interesa oír vuestras novelas de Televen!
Además, dijeron Tyrannosaurus, spinosaurus y giganotosaurus, pero nunca mencionaron “carcharodonthosaurus” ¿Qué no olvidaron que mi especie es también de las 4 más grandes?... que no salga en películas o que sea opacado siempre por ustedes 3 es otra cosa.
_ Pues para tu querida información… carcharodonthosaurio… tu especie siempre es y será opacada por nosotros, pues somos más populares y por ende más fuertes, y es ahí donde entras tú en esta conversación. Dijo Esright, llamando la atención de Harold, a lo que Inra le diría:
_ Para que sepas, la razón por la que te invitamos al coliseo… no solo fue por la apuesta que hicimos, no, no, no… “fue también para demostrar la superioridad de nuestras especies con la tuya… Harold.” Dijo, dejando al carcharodonthosaurio más que en estado de shock, prosiguiendo el susodicho Inra:
_ Para que lo tengas bien en claro, decidimos esto para vengarnos por la humillación que nos hiciste, ¿no sería justo?, tú te defecaste en nuestra caverna, y ahora te moleremos a golpes, ya que el torneo en el coliseo es pasado mañana, así que no faltes por ningún motivo.
_ No entiendo. Dijo Harold. _ ¿Por qué querían que fuera al coliseo hoy si el torneo es pasado mañana?, además, ¿Qué pasaría si no voy al torneo?
_ Pues simple. Respondió Inra, cruzándose de brazos y diciendo maliciosamente: _ Te pedimos que fueras al coliseo para que te inscribieras en el torneo, pero como no fuiste tuvimos que inscribirte nosotros mismos.
Y si supimos tu dirección, fue porque un día te seguimos a escondidas sin que te dieras cuenta, sumado a que… “Si no vas al torneo… Ginroran en persona vendrá a buscarte por romper un contrato, un contrato en el que firmamos por ti”. Dijo Inra, dejando en shock a Harold, por lo cual Esright dijo:
_ Logramos conseguir tu firma dado a que trabajaste con nosotros, y como yo soy un experto en copiar y pegar, pues, hice tu firma por ti.
_ Espera, ¿Cómo que copiar y pegar?, ¿a qué te refieres con eso? Pregunto Harold, a lo que Esright contesto:
_ ¿Qué no lo sabes?, cuando usas tu lapto y le das click izquierdo al mouse te sale---
_ ¡¡NO HABLO DE COMPUTADORAS!!, ¡¿Eso significa que copiaste mi firma por un guionazo de la historia?!, ¡Ya va uno y no van ni 10 paginas!
_ Tch!, olvida eso, eso no es importante. Dijo Inra de brazos cruzados, a lo que tras toser un poco, el spinosaurio diría:
_ Cof, cof… bueno, como decía, escribí tu firma por ti por lo que como tal, ya estás inscrito en el torneo, sumado a que… “como dijimos antes, el nivel de Ginroran es de temer, puesto que es un dinosaurio tan poderoso que sin usar sus dos brazos es capaz de romper montañas a la mitad… una verdadera proeza.”
Y si no vas al torneo, Ginroran vendrá a tu casa, y ya queda a su juicio el que hará contigo, podría demandarte y hacerte pagar una buena suma de dinero… o quien sabe, “tal vez te dé una buena paliza…” Dijo el spinosaurio, dejando a Harold más que en shock, solo para que… Inra dijese:
_ Jejeje… pero… para que te quede claro que no bromeamos, además, para hacer que los lectores de esta historia tengan más expectativa… hagamos un pequeño… adelanto. Dijo el giganotosaurio, apretando sus nudillos, seguido de Esright, quien hizo exactamente lo mismo, comenzando los dos a acercarse a Harold lentamente, quien nervioso exclamo:
_ Oigan… que… ¿Qué hacen?... por favor, deténganse. Dijo, pero ninguno de sus dos ex amigos le hizo caso, mirando a Harold con una sonrisa maliciosa, hasta que…
¡¡¡POW!!!, ¡¡¡CRASH!!! Repentinamente, Inra dio una patada en el vientre del carcharodonthosaurio, todo ello mientras Esright le mordía el cuello a Harold, quien grito de dolor:
_ ¡¡¡AAAAAAAAAAHHH!!!, ¡¡Suéltenme!! Grito, empujando y logrando zafarse de los dos, donde luego trato de morder al giganotosaurio, quien le esquivo en el acto, y a una velocidad de 70 km/h dio un coletazo en la cabeza de Harold, seguido de Esright, quien en el acto dio un codazo en el costado de Harold a una velocidad de 75 km/h,
sacándole saliva al carcharodonthosaurio, para que luego Inra apareciese tras de Harold, tomándole por la espalda para que así Esright pudiese golpearle, dándole no una sino varias patadas al carcharodonthosaurio, quien soltó un grito de dolor para luego tragarse los demás que estaban por salir, retorciéndose, y siendo soltado por Inra, el cual acto seguido daría un ataque mortal al carcharodonthosaurio, primero pateándole la cabeza, y después… dándole una potente mordida en su cuello, con todas sus fuerzas.
_ ¡¡¡AAAAAAAHHHHHHHH!!!
_ Jejeje. Rio Inra mientras mordía a Harold, el cual gritaba de un arduo dolor, enterrando sus colmillos de tal forma que su oponente sintiera dolor pero que no muriese en el proceso, soltándole y dejándole en el suelo, venciéndole con suma… suma facilidad.
“Aquellos movimientos no eran propios de dinosaurios, de hecho… eran propios de humanos, como si el ser inteligentes les dotase de habilidades con las que fuesen capaces de desligarse de sus contrapartes salvajes, pero sin perder sus armas tan características de dinosaurios, sin contar la clara enorme velocidad, la fuerza bruta, y el sobre todo… la astucia en combate…”
Por tanto, ambos decidieron dejar a Harold allí tirado, retirándose y dejando a Harold moribundo allí, no sin antes… decirle:
_ Procura no faltar pasado mañana Harold… tienes un día para entrenar, pero solo eso… “un día…” Dijo Inra, retirándose y viendo por el rabillo del ojo a Harold, el cual veía como ambos se marchaban bajo la luz de la noche, aquellos que alguna vez fueron sus compañeros de trabajo, sus amigos… quienes ahora eran sus peores enemigos, “y todo por su culpa… por ser un cag*n”… literalmente hablando.
Así pasaría la noche, en la que el carcharodonthosaurio decidiría quedarse en su casa, durmiendo con vendas en su cuello producto de la mordida de Inra, recostado en el suelo con una cobija encima, todo ello mientras dormía en el suelo, pensando:
_ <Si no voy mañana al coliseo… Ginroran vendrá aquí. Tengo que decirle que ellos me tendieron una trampa y que me obligaron a participar sin mi consentimiento… quizás lo entienda.
Pero… ¿y si no lo entiende?... ¿Qué haré?... nunca he entrenado en mi vida… y solo tengo un día, ese día… ¿Qué haré… ¡¿Qué haré?!> Pensaba, hasta que en eso…
¡¡TOC!!, ¡¡TOC!! _ ¡¡Harold!!, ¡¿Estás ahí?! Pregunto una voz femenina, a lo cual Harold se despertaría de su estasis, levantándose con dificultades y diciendo:
_ ¡Ya voy!, ¡Ya voy! Dijo, dirigiéndose pues hacia la puerta de su casa, llegando allí y abriéndola de inmediato, viendo pues a una ceratopciana, en este caso a una triceratops con ropas como las de un civil también, la cual tenía grandes pestañas, siendo de color café claro, teniendo algunas plumas color marrón, bastante largas y lisas, las cuales sobresalían de la parte más alta de la escarola y llegaban a la mitad del lomo, casi como si fuese cabello, siendo un detalle único y exclusivo en las hembras de entre los ceratopcianos, la cual en apariencia era delgada, quien le dijo a Harold apenas le vio:
_ ¡Oh!, ¡Harold!, ¡¿Estas bien?!, ¡¿Qué te paso?! Pregunto preocupada, a lo que Harold le dijo:
_ Tranquila Michel, estoy bien… no te preocupes. Dijo, a lo cual Michel (que era el nombre de la triceratops), le dijo:
_ Pero… estas herido… déjame ayudarte. Dijo, tomando a Harold de un brazo y ayudándole a caminar hacia su sala, donde el susodicho terópodo, que naturalmente se comería a la ceratopciana, pero que como es inteligente no lo va hacer para que la historia pueda continuar de forma natural, pues, era atendido por la triceratops como toda una buena amiga de la infancia (¿Qué bonito no?, hasta diría que son pareja, ¿no me creen?, ¿no?), quien veía sus vendas y le atendía para hacerle sentir mejor.
Michel le daba comida al carcharodonthosaurio, dándole de comer en una cuchara enorme de esas de servir sopa, dándole de hecho una sopa de pescado, todo ello mientras le pregunta:
_ Y… ¿ya te sientes mejor?
_ Un poco. Dijo Harold. _ Y… gracias, gracias por tu ayuda, pero… ¿Cómo sabías que vivo aquí?
_ Me entere de lo del torneo, supe que vas a participar allí, pues incluso filtraron donde se encuentra tu casa, además de que---
_ ¡Malditos Inra y Esright!, ¡No solo difundieron mi participación en el torneo sino que también filtraron la ubicación de mi hogar!, ¡Malditos! Dijo, para luego mirar a Michel un tanto confusa, diciendo:
_ Huh… lo siento, perdona, no volverá a pasar. Dijo tras dar un suspiro, disculpándose por sus gritos, a lo que Michel diría:
_ No te preocupes, supongo que es por lo de aquella vez… ¿no? Pregunto, a lo cual algo incomodado Harold diría:
_ Em… mejor no me hables de eso… Michel Romero. Dijo, llamando a Michel por su nombre y apellido, quien algo avergonzada dijo:
_ Juju, por favor Harold, no me llames por mi apellido, sabes muy bien que el autor de esta historia tiene dos amigas que se llevan bien entre si y tienen estos---
_ Ay por favor, no me hables de eso, me chupa un hu*vo la vida del afeminado que escribió esto. Interrumpió Harold, a lo cual preguntaría: _ En su lugar dime, ¿Qué te hizo venir aquí?, dime. Pregunto, a lo cual la triceratops diría:
_ Pues… vine… porque me preocupe por ti. Dijo, a lo cual Harold se sorprendió, escuchando de Michel Romero lo siguiente:
_ Como bien sabes, tú y yo nos conocemos desde hace ya varios años, cuando éramos niños… y recuerdo como en una de esas… tú me defendiste de unos bullys.
Recuerdo como no les tenías miedo, y no importaba que, hacías lo posible por mantenerte firme en tu palabra.
Ahora, tú has de participar en ese torneo… y quiero que sepas… ¡Que tienes todo mi apoyo! Dijo Michel, poniendo su pata en su pecho como símbolo de lealtad, a lo que, algo silencioso, Harold diría:
_ No pienso ir a ese torneo. Dijo, dejando a Michel más que impactada, quien en el acto pregunto:
_ Eh, ¿Por qué? Pregunto, a lo que Harold diría:
_ Porque esos tipos me harán puré, además, ellos me pusieron en ese torneo sin mi consentimiento. Dijo, dejando a Michel más que impactada, todo ello mientras el susodicho recordaba la enorme velocidad y fuerza que tenían sus dos ex amigos, los cuales lo superaban por bastante, por lo que no había nada que él pudiera hacer, mucho menos en tan poco tiempo y con sus heridas, todo esto sin que Michel supiera los detalles, quien inocentemente pregunto:
_ Pero… Harold… ¿Por qué hicieron eso?, no lo entiendo.
_ Porque son unas escorias, desde que me orine en aquella caverna, todos quedamos en ridículo por mi culpa, y tuvimos que cerrarla por la vergüenza ajena, donde rompí amistades con Inra y Esright por culpa de ese incidente.
Además, dijeron que por culpa de eso les costó buscar trabajo, y todo por la fama que les di desde entonces… Desde cierto punto me siento mal por ellos… pero no puedo evitar frustrarme con el hecho de que me pusieron en un torneo al que ni siquiera me invitaron, y que si ganan se supone que con ello ganaran una apuesta en la que dicen… que el mismísimo Ginroran les dará empleo.
_ ¡¡¿El mismísimo Ginroran el Tyrannosaurus?!! Exclamo Michel, totalmente en shock al oír esas palabras, todo ello mientras Harold decía:
_ Así es, Ginroran, y el problema está en que si no participo, el propio Ginroran vendrá y me dará una paliza por romper el contrato de no querer participar en el torneo, y eso es lo terrible, pues si participo… también seré golpeado por ellos… pues Inra y Esright… se han hecho muy fuertes desde entonces… Dijo, dejando a Michel impactada, todo ello mientras Harold recordaba la paliza que le dieron la noche anterior, en la que comprobó que tan fuertes se habían vuelto, siendo una diferencia… muy considerable…
Por tanto, el carcharodonthosaurio sudaba, todo ello mientras apretaba la cobija con sus garras de la tensión, algo de lo que Michel se dio cuenta, decidiendo pues poner sus manos sobre las de Harold, diciéndole con total determinación:
_ Harold… escucha… quiero que sepas que estaré apoyándote siempre, participes o no participes, ganes o pierdas… siempre estaré allí para ti. Dijo, dejando a Harold más que sonrojado, todo ello mientras el pico de la triceratops estaba no muy lejos del hocico del carcharodonthosaurio, comenzando a cerrar los ojos, acercándose más… y más y… Un momento, ¿a qué rayos va esto?¡¡¡PAM!!! _ ¡¡Oigan!!, ¡¡¿Dónde está Harold?!!, ¡¡¿Es verdad que va a participar en el torneo de mañana?!! Pregunto un suchomimus de color agua marina, el cual abrió la puerta de una patada, estando detrás de él un sauropelta, un iguanodon, una kentrosaurus y una alamosaurus, quienes al ver la sala abrieron los ojos como huevo frito, viendo…
_ ¿Qué pasa Josmar?, ¿Por qué tanto alboroto? Pregunto Harold acostado en el suelo, aunque…
_ ¡¡¿CÓMO QUE “QUÉ PASA”?!!, ¡¡¿QUÉ SE SUPONE ESTÁN HACIENDO TU Y MICHEL ALLÍ DESNUDOS?!! Pregunto el suchomimus llamado Josmar, el cual literalmente veía a los dos dinosaurios de especies y clases tan distintas acostados en el suelo bajo la cobija… ¿acaso…?... ¡¿Eh?!, ¡¿ACASO YO COMO AUTOR ME EMBORRACHE Y ESCRIBI ESTO?!!
_ Ah, no es nada, solo estábamos bebiendo un par de copas de ron, es todo. Dijo Harold tranquilamente, todo ello mientras la triceratops se abrazaba con el carcharodonthosaurio para el horror de los demás ante tal bizarra, irreal, inusual y perturbadora escena, cayendo en el suelo todos los dinosaurios invitados, manteniéndose Josmar el único de pie, quien sin ningún tipo de dudas dijo al autor de esta historia:
_ Estas enfermo Bruce Wayne.
_ ¡¡Es Gabrielito-Kun, no Bruce Wayne!! Grito Harold. _ ¡Además, Michel y yo apenas empezamos hace un minuto! Dijo, a lo cual Josmar pregunto:
_ Y… ¿eso quiere decir que ahora es que les faltaba?
_ No, ya terminamos.
_ ¡¡¿Tan rápido?!! Exclamo el spinosaurido, cayéndose boca arriba al suelo ante tal situación tan irreal que ni el mismo autor se la cree.
Además, en el acto Harold preguntaría:
_ Y un momento, ¿Cómo mi**da entraron?, ¡¿Eh?!, ¡Mi puerta! Grito el carcharodonthosaurido, tras darse cuenta de su puerta tumbada y dañada por culpa de sus amigos.
Así pues, horas más tarde en ese mismo día, tanto Harold como los demás yacían en la sala de la casa del carcharodonthosaurus, todos recostados en el suelo, en donde en eso, el suchomimus le diría al terópodo vendado (quien ya estaba vestido de nuevo junto con Michel).
_ Bien Harold, entonces, ¿Qué es lo que piensas hacer?, ¿en verdad no irás al torneo o sí?
_ Por supuesto que no. Dijo Harold a Josmar mientras bebía un vaso con agua. _ No pienso ir a que me ridiculicen, da igual lo que digan de mi esos dos imbéciles, pero yo no pienso ser parte de sus tontos juegos.
_ Pero… ¿y si en verdad Ginroran viene tal y como ellos te dijeron?, ¿Qué harías si te obliga a participar? Pregunto el sauropelta, el cual era de color marrón verdoso, a lo que el iguanodon prosiguió diciendo:
_ Es cierto, Marlon tiene razón, ¿Qué vas hacer Harold?, no puedes simplemente ignorar el pedido de alguien como ese artista marcial, simplemente no puedes. Aconsejaba el iguanodon, el cual era de color verde oliva, a lo que enfadado el carcharodonthosaurio exclamo:
_ ¡Pero claro que no! ¡No les cumpliré el sueño ni a Esright ni a Inra!, ¡Aunque me haya cag*do en su trabajo ellos no tiene derecho a hacer esto!, Yo también tengo mis derechos.
Y por cierto Marlon, una pregunta, ¿Cómo le haces para vestirte?
_ ¡¡Eh!!, ¡¡¿Por qué preguntas eso?!!, ¡¡Eso es privado!!, ¡¡¿Y a qué viene esa pregunta tan de repente?!! Exclamo el sauropelta llamado Marlon, cuyos picos sobresalían de la ropa y por ende sería imposible para alguien para él vestirse, por lo cual Harold, quien se sacaba los mocos con un dedo, le dijo tranquilamente:
_ No lo sé, es solo que me fije en que no tiene sentido que te pongas ropa con esos picos, ya que aunque la ropa tenga agujeros, es imposible que puedas meter todos esos picos allí como si nada, qua ahora que lo pienso creo que sonó un poco feo.
_ ¡¡SONÓ DEMASIADO FEO!!, ¡¡ESTE LIBRO NO ES UN FANFIC HENTAI!!, ¡¡ESTO ES ALGO PRIVADO!!, ¡¡¿Y PORQUÉ ME PREGUNTAS ESO A ESTAS ALTURAS CUANDO NOS CONOCEMOS DE HACE AÑOS?!!, ¡¡Y ENCIMA YO NO SOY AL UNICO AL QUE TENDRÍAS QUE CRITICAR!! Exclamaba Marlon, por lo cual Josmar opino:
_ Tienes razón Harold, si no explicamos esto luego dirán que esta historia es incoherente, y a decir verdad, también deberíamos preguntarle a Michel como se viste.
_ Es cierto. Dijo el iguanodon. _ El cuello de su ropa es pequeño, ¿Cómo le hizo entonces para ponerse esa ropa con semejante cabeza?, digo, escarola. Pregunto, enfocando todos sus miradas en Michel, la cual algo nerviosa y hasta sonrojada dijo:
_ Em, yo… em… pues… eh…
_ ¡¡CLARAMENTE ESTÁ NERVIOSA!!, ¡¡ESO ES ALGO PRIVADO!!, ¡¡DEJENLA EN PAZ!! Exclamo Marlon, por lo cual Harold dijo con un tono serio:
_ Bueno, tenemos que hacer algo al respecto, si no explicamos esto los lectores dirán que es un error argumental, que nuestra historia está mal estructurada o que el autor está loco, así que debemos explicar esto cuanto antes.
_ ¡¡OYE!!, ¡¡DEJA DE HACER BROMAS DE LA CUARTA PARED COMO SI FUESE ALGO SERIO!!, ¡¡TUS CHISTES SON PEORES QUE LOS DE LA MI**DA DE THE EMOJI MOVIE!!
_ ¿Tan siquiera esa basura es una película?, no me hagas reír. Dijo una voz femenina, llamando la atención de Marlon, quien al voltear vio a la kentrosaurus (de color amarillo naranja, cuyas placas eran color café claro) y a la alamosaurus (de color amarillo con una franja celeste desde su cabeza hasta su cola), (porque si, ambas eran hembras) recostadas una al lado de la otra viendo hacia la pared, diciendo la kentrosaurus, quien fue la que hablo en primer lugar.
_ Para que sepan, nuestras ropas son bastante flexibles y por ende mejores que la lana de los corderos, sumado a que cada especie tiene una ropa particular, con tal de evitarnos problemas de ponernos ropas que rompamos con nuestros cuernos, espinas, garras y en mi caso, placas, haciendo que nuestras ropas sean de mejor calidad que las ropas de los humanos, es así de simple, bobos.
_ ¡Oye!, ¡¿Acabas de decir “humanos”?!, ¡¿Cómo mi**da has visto un humano si todavía no existen?! Pregunto Harold, por lo cual la kentrosaurus dijo:
_ No lo sé, pregúntale a tu madre… oh, olvide que ya se murió.
_ ¡Maldita!, ¡¿Cómo te atreves?! Exclamo Harold al punto de levantarse, por lo que Josmar trato de detenerlo, diciendo:
_ Ya, ya, no le hagas caso. Dijo Josmar, por lo cual Harold obedecido a regañadientes, sentándose nuevamente, y de brazos cruzados con los ojos cerrados, dijo seriamente:
_ Bueno, el punto es que no pienso ir a ese estúpido torneo, me importan un bledo los lloriqueos de Inra y Esright, que les chupen las mamas a sus madres… oh, olvide que somos aves, no lagartos.
_ ¡¡LAS AVES TAMPOCO TIENEN MAMAS!! Gritaron todos los presentes, por lo cual tranquilamente Harold dijo:
_ Y en cuanto a Ginroran, no lo creo, no creo que él venga aquí, sería demasiado conveniente para la trama, tal vez sea solo una forma de asustarme por parte de esos dos, no creo que alguien como Ginroran se interese por ayudar a dos simples imbéciles como esos, da igual que hayan entrenado y se hayan vuelto fuertes, eso no importa, porque simplemente Ginroran está en otro nive---
¡¡¡TOC!!! ¡¡¡TOC!!!
Y justamente en ese momento, alguien tocaría a la puerta con gran fuerza, poniendo nerviosos a los presentes, donde todos se miraron mutuamente, a lo cual, Michel decidiría levantarse, caminando hacia la puerta, abriéndola… y llevándose una enorme sorpresa:
_ Bu… buenas tardes… señor. Dijo la ceratopciana.
_ Buenas tardes, busco a un carcharodonthosaurus llamado Harold, ¿lo conoce?, me dijeron que vive en esta casa. Dijo una voz masculina y firme, a lo que levantándose inmediatamente con dificultades, el carcharodonthosaurio caminaría hacia su puerta también para ver quien estaba al frente de su casa, y al verlo este dijo:
_ Buenas, yo soy quien vive aquí, ¿Qué se le ofre... ce? Pregunto, solo para que acto seguido, tanto la triceratops como el carcharodonthosaurido vieran delante de ellos a un enorme tyrannosaurus, imponente y con una apariencia digna de un luchador, el cual no era otro… que Ginroran Heremon…
Ginroran era un tyrannosaurus marrón rojizo, el cual tenía algo de plumaje negro sobre su cabeza, con un corte parecido al de un emo, vistiendo una ropa de gala de color beige, sumado a un chaleco negro y una correa, viéndose con una ropa mejor que la de los civiles, estando en una postura erguida, poseyendo unos brazos ligeramente más largos que los de su contraparte salvaje, casi tan largos como los de un allosaurio común, y por tanto pudiendo ponerse de brazos cruzados (a pesar de seguir teniendo solo dos dedos en cada mano), teniendo a su vez una cicatriz en forma de “x” en su mejilla izquierda, tal cual Ke***in Hi**ra, besto personaje ever.
Y al verlo, Harold supo que efectivamente lo que decían sus ex amigos no era mentira, pensando mientras tragaba saliva lleno de nervios y sudor corporal:
_ <Mi… mi**da… ¿y ahora qué hago?, ¿y ahora qué hago?, esto es demasiada casualidad, ¿Qué clase de guionazo es este?, ya van poco más de 10 páginas y ya van 2 guionazos, ¡3 si cuento mi coito con Michel!... ¡¿Qué voy hacer?!> Pensaba, totalmente aterrado mientras su cuerpo temblaba, todo ello mientras a sus espaldas el resto de sus amigos se posaban para ver quien yacía frente a la puerta, y al ver a Ginroran todos quedaron estupefactos, exclamando:
_ Miren… es Ginroran Heremon, ¡está aquí en persona! Exclamo Josmar.
_ ¿Qué hacemos?, ¿lo recibimos?, ¿o que hacemos? Pregunto Marlon.
_ No lo sé. Dijo Josmar. _ Pero no podemos simplemente ignorarlo, hay que recibirle con respeto, ¿están de acuerdo? Pregunto, solo para darse cuenta de que sus amigas alamosaurus y kentrosaurus miraban a Ginroran de una manera muy… ¿romántica?, ¿con corazones en vez de ojos?, ¿portando trajes con tutus? todo ello mientras cantaban:
_ ¡¡Ginroran!!, ♫¡¡Ginroran!!, ♫¡¡Eres el mejor!!, ♫¡¡Ginroran!!, ♫¡¡Ginroran!!, ♫¡¡Eres el mejor!!
_ ¡¡Oigan!!, ¡¡¿Qué clase de baile es este?!!, ¡¡¿Por qué me suena conocido?!!, ¡¡¿Y cómo mi**da están enamoradas de alguien que ni es de su especie?!! Exclamaba el suchomimus impactado y hasta incomodado, dado a que las susodichas portaban carteles que decían “Ginroran, Ginroran, eres el mejor”, al puro estilo de la mascota de Zura--- eh, digo, Katsura, a lo cual enojadas:
¡¡¡POW!!! _ ¡¡Tu cállate!!, ¡¡Nadie pidió tu opinión!! Le gritaron las dos dinosaurias, golpeando de un puñetazo al spinosaurido en la cabeza, tumbándole, todo ello ante una escena poco ortodoxa a varios metros de Ginroran, quien observaba todo de brazos cruzados sin decir nada, con una mirada seria, todo ello mientras frente al T Rex, yacían de pie tanto Harold como Michel, quienes miraban al susodicho totalmente en shock aun mientras no sabían que decir, a lo cual, tras mirarle, Ginroran le pregunto a Harold lo siguiente:
_ Oye, ¿tú eres Harold?, eres un carcharodonthosaurio.
_ Así es. Soy yo, yo soy Harold. Dijo, presentándose ante Ginroran con total respeto, incluso al grado de bajar la mirada, a lo cual interviniendo en la conversación, Michel pregunto:
_ Y… ¿a qué se debe la visita de alguien como usted?
_ Es una larga historia, pero me gustaría pasar para… charlar un poco con este carcharodonthosaurio, que por cierto, ¿Qué te paso?, ¿Estas bien?, ¿Por qué esas vendas? Pregunto el T Rex, dándose cuenta del estado en que se encontraba el carcharodonthosaurio, el cual ante dichas preguntas, solo pudo decir con una sonrisa falsa:
_ Eh, bueno, jajaja, tuve un pequeño accidente, fue todo, jeje. Dijo, rascándose la cabeza, a lo que Ginroran enarco un ojo (y digo ojo porque cejas no tienen), a lo cual el T Rex dijo:
_ Pues que raro, me dijeron que irías al torneo de mañana, ¿no es cierto? Pregunto, dejando estas palabras en shock total a todos los presentes, incluyendo a Harold, el cual inmediatamente exclamo:
_ Escuche, si aquellos que le dijeron esas palabras fueron un giganotosaurus llamado Inra y un spinosaurus llamado Esright… ¡Pues le digo que están muy equivocados!, ¡Yo no iré a ese torneo! Exclamo, hablando con total determinación, todo ello para la sorpresa de Michel y los demás, quienes no se esperaban una reacción así de su amigo, todo ello mientras Ginroran solo miraba al carcharodonthosaurio, casi sin sorprenderse, a lo que simplemente… dijo:
_ Está bien, entiendo a lo que te refieres, aunque… antes de continuar con lo tuyo… ¿podemos hablar dentro?, claro, si usted me lo permite. Diría tranquilamente, para la sorpresa de Harold y los demás, quienes notaron como Ginroran parecía tener la intención de entrar y hablar con Harold por alguna razón, haciendo que Harold pensase:
_ <Un momento, ¿Qué es lo que tanto quiere hablar conmigo?, ¿acaso…
_ ¡¡Aahh!!, ¡¡Ginroran!!, ¡Adelante, puede pasar le serviremos una taza de café! Gritaron la alamosaurus y la kentrosaurus, quienes ya dentro de la casa estaban preparando un café para el tyrannosaurio al igual que preparaban un horno de la era humana (Un momento, ¿de la era humana?), todo ello como si nada y con sonrisas dignas de una ama de casa que dice “viva el patriar--- Ok no, mejor no me funen con eso, por favor, viva el feminismo, los trapitos, abajo el machismo y arriba España.
_ ¡¡OIGAN!!, ¡¡Esta no es su casa para que ustedes decidan!!, ¡¡¿Y de dónde ca**jo sacaron café?!!, ¡¡¿Y que se supone que es lo que van a hornear?!! Exclamaba Harold totalmente indignado de que aquellas dinosaurias se apoderasen de su casa, a lo cual tomándole del hombro, Josmar el suchomimus le diría:
_ Vamos Harold, acéptalo, es mejor tenerlo de amigo que hacer que piense mal de nosotros, sobre todo de ti.
_ Además. Prosiguió Marlon, a un lado de Harold. _ Deberías dejarle pasar, seguramente entienda y este de acuerdo contigo, ¿no lo crees? Le pregunto, a lo que Harold volteo a ver al tyrannosaurio, quien aún seguía en la puerta, diciéndole también el iguanodon del grupo:
_ Yo lo veo tranquilo, no parece enojado, ¿no crees eso Harold?
_ Si, ya me di cuenta Manuel. Dijo Harold, llamando al iguanodon por su nombre, fijándose en que Ginroran no tenía una mirada que mostrase enojo o algo similar, por lo que no teniendo de otra, tras dar un suspiro contesto:
_ Huh… Bien, puede pasar… Dijo seriamente.
_ Muchas gracias. Dijo Ginroran, entrando a la casa finalmente, todo ello mientras al poner su pie dentro del hogar de Harold, las dinosaurias femeninas gritaran de emoción y devoción:
_ ¡¡¡AAAAAAAAHHHHHH!!!, ¡¡GINRORAN ESTÁ AQUÍ!!
Y un rato después, sentado en el piso con alfombra (ni modo que en una silla), Ginroran junto a Harold, Michel y Josmar yacían sentados los unos frente a los otros, mientras hablaban mutuamente, sobre una alfombra llena de algo de polvo, casi pareciendo una sala de una casa japonesa, todo ello a la par que las otras dos dinosaurias junto a Marlon y Manuel servían la comida, cocinando algo en el horno de Harold, a la par que comenzaban a servir el café en vasos grandes hechos de barro.
Pero mientras lo hacían, la alamosaurus, notaría como sobre ella en el techo había lo que parecía ser una telaraña, de la cual bajaba un arácnido lentamente a través de uno de sus tantos hilos, y para cuando la alamosaurus se dio cuenta, aquella pequeña araña ya se encontraba… en su hocico.
_ ¡¡AAAHHHH!!, ¡¡FUERA!! Grito, moviendo su cuello con tal fuerza que acabo lanzando la araña a otro lado, cayendo el insecto lastimosamente… en el agua hirviendo del café, dejando nerviosa a la sauropoda.
_ <¡¡¡AAAAHHHH!!!, ¡Mi**da!, ¿Qué hago?, ¿podré sacarla?, ¿Qué hago?> Pensaba, totalmente angustiada, todo ello tratando de que el resto de sus amigos no se dieran cuenta, disimulando, la cual al mirar la olla, vería que sacar la araña se le haría imposible, sonrojándose de la vergüenza, todo ello mientras que su compañera kentrosaurus le pregunto:
_ Juliana, ¿estás bien?, ¿Qué paso? Pregunto preocupada, en especial por el grito de su compañera:
_ ¡¿Qué no lo viste?!, ¡Hay telarañas en esta casa! Exclamo la alamosaurus llamada Juliana, a lo que la kentrosaurus pregunto impactada:
_ ¡¿Qué?! Por favor, dime que al menos no viste ninguna araña. Pregunto, a lo que Juliana hecho una rápida mirada hacia el café, a sabiendas que el arácnido había caído ahí sin que ella pudiera hacer algo, dándole algo de pena decir eso frente a su amiga, y por ello le dijo:
_ Eh… no, no he visto ninguna araña, pero sí que deben haber muchas por la casa. Diría, sonriendo de manera fingida, a lo cual la stegosaurida pregunto:
_ Y bien, ¿En dónde están las telarañas?
_ Ah, están ahí arriba. Pregunto, señalando con su cabeza hacia el techo, y al verlo, la kentrosaurus entro en shock total, viendo al menos unas 10 telarañas diferentes en el techo del carcharodonthosaurio, estando a punto de vomitar, y por ende diciéndole a su amiga:
_ Juliana, ya sabes que hacer.
_ ¿A qué te refieres Fabiola?
_ ¿Pues a que crees?, ¡Démosle su merecido a Harodl! Exclamaba, totalmente enfurecida, todo ello mientras el susodicho Harold estornudaba al frente del T Rex, diciendo:
_ ¡Achis!, Lo siento.
_ No se preocupe, seguro alguien estará hablando de usted. Dijo Ginroran, a lo que sonriente Harold dijo:
_ Jeje, de seguro están hablando de lo guapo que soy y de las nenas que atraigo.
_ Tú no atraes a ninguna nena, y de paso eres más feo que Peluchin Entertaiment con su papada asquerosa.
_ ¿Quién es Peluchin Entertaiment? Pregunto Michel a Josmar, el cual se quejó de Harold, todo ello mientras Ginroran preguntaba:
_ En fin, supongo que ya podemos hablar, ¿no es así?
_ Por supuesto, dígame que es lo que se le ofrece. Propuso Harold, solo para que en eso, interrumpiendo en la conversación, Marlon, Manuel, Juliana y Fabiola llegasen, estando Marlon y Manuel con un rostro lleno de terror por alguna razón, todo ello mientras Juliana y Fabiola yacían con rostros totalmente iracundos, casi expulsando llamas por los ojos, a lo que Harold, totalmente confundido, pregunto:
_ Eh… ¿Qué les pasa? Pregunto, solo para que en seguida, la alamosaurus y la kentrosaurus pusieran delante de Ginroran un enorme plato, el cual tenía horneado carne de…
_ Disfrute de su carne de cordero, Ginroran-Sama UwU.
_ ¡¡¡¿PERO QUE ES ESTO?!!!, ¡¡¡LOS CORDEROS NO PERTENECEN A ESTE MUNDO!!!, ¡¡¡¿A QUIEN SE LE OCURRIÓ QUE SERÍA BUENA IDEA?!!!, ¡¡¡YA VAN 4 GUIONAZOS EN MENOS DE 20 PAGINAS!!!, ¡¡VAYA MI**DA DE AUTOR!! Exclamaba Harold del horror, a lo que Ginroran observo la carne de cordero cocida, a lo cual este pregunto:
_ Um… huele bien, y tiene buena apariencia, aunque… ¿Por qué siento que esto se me hace conocido?, creo… que la he comido antes.
_ ¡¡¿Cómo que ya lo has comido?!!, ¡¡¿Es alguna clase de referencia?!! Preguntaba Harold, a lo que Marlon exclamo:
_ ¡Yo sí! Dijo, dejando a los presentes algo extrañados, solo para acto seguido decir: _ Es… es que, si entendí la referencia.
_ Doble referencia querrás decir, además… Decía Fabiola, para acto seguido mirar a Harold seriamente, diciéndole:
_ Harold… ¿puedes venir un momento?
_ Eh, ¿para qué? Pregunto Harold un tanto confuso, a lo que tomándole por la cola, tanto Juliana como Fabiola se llevarían al carcharodonthosaurio a rastras, sacándole de la sala, todo ello mientras le sonreían como si nada a Ginroran, tratando de desviar su atención.
_ Ya volvemos Ginroran, solo espera un poco. Dijeron las dos a la vez, yéndose mientras sacaban a Harold a rastras de su propia casa, quien incomodado decía:
_ ¡Oigan!, ¡Suéltenme!, ¡¿Qué c**o es lo que pretenden hacer?! Exclamo enfadado, habiéndolo sacado de la vista de Ginroran y los demás, quienes miraban hacia la puerta, la cual cerraron una vez Juliana y Fabiola sacaron a Harold, dejando confundidos a todos los que estaban dentro de la casa, quienes escuchaban los siguientes gritos:
(Harold): ¡Oigan!, ¡Suéltenme!, ¡¿Qué les pasa?!
(Fabiola): ¡Imbécil!, ¡¿Cómo puedes tener la casa tan sucia?!, ¡Animal!
(Harold): ¡No soy un animal!, ¡Soy un dinosaurio!
(Fabiola): ¡Nuestros descendientes son aves!, ¡Así que si eres un animal!
(Harold): ¡Pero entonces tú también eres un animal!
(Juliana): Oigan, creo que no deberíamos incomodar a Ginroran con nuestros gritos.
(Fabiola/Harold): ¡Tú cállate!
(Fabiola): Además, ¡¿Qué clase de sucio, bruto, idiota, puerco, marrano, tarado, retardado, mongólico, animal, ridículo, imbécil, bastardo, inútil, soquete, asno, infeliz, malparido, estúpido de mi***a deja su casa sucia para que lo visite alguien tan importante como Ginroran Sama?!, ¡Eres despreciable!
(Harold): ¡Tú eres más despreciable!, ¡Deja de meterte en mi vida y lávate esa lengua!
(Fabiola): ¡Yo digo lo que se me da la gana!
(Harold): ¿Ah sí?, como si me importase reservar mi hogar para un patético dino con bracitos de bebe, ¡Tu amor por ese brazos de bebe es peor que las fans de BTS!
(Fabiola): ¡BTS es 1000 veces mejor que Ju***n Bie***!, ¡Es así y no llores!
(Juliana): Oigan, ¿Cómo pasamos de hablar de las telarañas a hablar de cantantes?
(Harold): ¡Esa mi***a no tiene nada que ver con esta historia!, ¡Y ya déjenme volver a mí---
(Fabiola): No, no, no, usted no se va de aquí hasta que aprenda a ser ordenado.
(Harold): Oye, ¡Suéltame!, ¡Esa zona es privada!, ¡Y tú no eres mi mamá!
(Fabiola): ¡Pues te j**es!, ¡Porque vas a aprender a ser limpio así sea por las malas!, ¡Juliana, ayúdame!
(Harold): ¡Oigan!, ¡Suéltenme las dos!, ¡Suéltenme!, ¡¡Suéltenme!!
¡¡¡POW!!!-¡¡¡OUCH!!!-¡¡¡PAM!!!
Y entonces, de manera pacífica, tanto Juliana como Fabiola entrarían a la casa de nuevo, caminando casi a modo de baile, estando Ginroran, Michel y los demás con rostros pasmados de la perturbación de aquellos sonidos de gritos y golpes, sentándose las dos dinosaurias en el suelo como si nada, cada una a un lado del T Rex, mirándole de manera romántica, ambas sonrojadas, a lo que Josmar les pregunto:
_ Eh… oigan, ¿Qué rayos es lo que hicieron allí afuera?
_ Ah, nada, solo le dimos una dosis de aprendizaje de limpieza a Harold, es todo. Dijo Fabiola tranquilamente, a lo que Juliana prosiguió diciéndole a Ginroran:
_ Joven Ginroran, ande, tome una taza de café. Le dijo la sauropoda, pero cuando el T Rex estuvo a punto de hacerlo con sus dos dedos, Juliana miró… lo peor…
En esos momentos, la alamosaurus vio como justo la taza que Ginroran iba a tomar era la que tenía una araña muerta de por lo menos 5 centímetros flotando en la bebida caliente, dejando a la alamosaurus boquiabierta, pensando en el último segundo:
_ <Mi… mi***a!, tengo que hacer algo, ¡Tengo que hacer algo!> Pensó con un rostro petrificado del terror, por lo que en seguida esta miro a Ginroran, al cual le dijo:
_ Eh, no joven Ginroran, mejor tome esta otra taza, de seguro sabrá mejor.
_ Eh, espera, ¿Por qué le interrumpes al beber? Le pregunto Fabiola, a lo que tratando de calmarla esta le dijo:
_ No, nada, es solo que quiero lo mejor para nuestro amado Ginroran Sama, anda Josmar, pruébala tú. Dijo, dándole entonces la taza a Josmar, quien la tomo sin prestar atención a su contenido, por lo que en seguida se levantó para ir a ver a Harold, llevándose la taza consigo, todo ello mientras en eso Michel miraba a Ginroran beber café, preguntándole:
_ En fin, entonces… ¿a qué es lo que vino? Pregunto, a lo que el T Rex respondió:
_ Vine por el asunto referente del torneo, pero no es precisamente algo que ustedes… se imaginen…
Y mientras se decían esto, Josmar fue a ver a Harold, el cual estaba aún fuera de la casa, y al verlo, este se llevó la gran sorpresa de que el susodicho carcharodonthosaurio estaba amarrado boca abajo a un árbol cercano, tal cual crucifixión de San Pedro, teniendo la lengua afuera como un perro y ojos en forma de “X”, además de un collar isabelino, a lo que en shock, el suchomimus exclamo:
_ ¡Ah!, ¡Harold!, ¡Ya voy a... ah… Argh… Gemía, sintiendo algo en su garganta y luego en su paladar, metiéndose dos dedos en sus mandíbulas para sacarse aquello que le incomodaba, y al ver que era una araña… escupió todo el líquido.
¡¡¡¡SPLUSH!!!!
Y ya un rato después, mientras todos comían sentados en la sala (incluyendo a Harold, el cual yacía con un par de vendas en la cara, quien limpiaba las telarañas de su casa con una escoba, obedeciendo a regañadientes [Fabiola y Juliana], viéndolas con total odio por el rabillo del ojo), siendo pues una tarde tranquila, hasta que, tras finalmente haber terminado de limpiar, Harold se acercó a los presentes, diciéndoles:
_ Bien, bien, ya termine de limpiar, entonces…
_ Si. Dijo Ginroran. _ Supongo que ya me puedes escuchar.
_ Es importante que lo oigas, Harold. Dijo Michel, a lo que algo sorprendido Harold pregunto:
_ ¿En serio?, ¿es tan importante?... entonces… díganme que ocurre, si es lo de Inra y Esright ya se lo dije, ellos me metieron en esto. Dijo seriamente, entrando así a una nueva conversación, por lo que tras sentarse, Ginroran comenzó a hablar:
_ Si Harold, ya me imaginaba que algo andaba mal con esos dos, sobre todo por sus actitudes tan llenas de ego, y no me extraña que hayan sido ellos que te dejaran así.
_ Eh?, ¿pero cómo lo supo? Pregunto Harold, impactado, ya que a estas alturas aún no le había contado nada a Ginroran sobre que aquella paliza fue por culpa de sus ex amigos, aún más cuando le mintió al entrar a su casa, todo ello para que entonces, el T Rex dijese:
_ Ya me esperaba que algo pasaría tarde o temprano, y aunque me habías dicho en un principio que tus heridas fueron causa de un accidente… claramente por tu mirada sabía que mentías, y como bien sabes, mañana será el torneo de artes marciales número 3, y supongo que ya estás al tanto que tus amigos Inra y Esright pelearan contra ti, ¿no es así?
_ Si, así es. Dijo Harold. _ Esos dos me inscribieron en ese torneo, pero como puede ver, no estoy en condiciones para ir, precisamente porque ELLOS me dejaron en este estado, y de paso me inscribieron SIN mi consentimiento.
_ Ya veo, con que se trata de eso, ¿y porque todo este conflicto entre ustedes?, ¿Cuál es el motivo? Pregunto Ginroran, a lo que Michel le contesto:
_ Aunque usted no lo crea, Harold no se lleva bien con esos dos desde hace un año, producto de un altercado entre ellos, y por eso es que esos dos le hicieron esto.
_ Um… creo entenderlo, aunque claro, lastimosamente joven Harold, tengo que decirle que… “tendrá que participar en el torneo… aun si usted no quiere…” Diría, dejando a todos los presentes, pero en especial a Harold… en shock total… razón por la que el carcharodonthosaurio exclamo:
_ ¡Oiga!, ¡Ya le dije que Inra y Esright me metieron en esto!, ¡¿Es que no lo entiende?!
_ ¡Harold!, ¡Imbécil!, ¡¿Cómo te atreves a gritarle a Ginroran?! Exclamo Fabiola, a lo que interrumpiéndola Josmar dijo:
_ Harold tiene razón, esto es injusto, aunque haya mucho dinero detrás, él no tiene la culpa.
_ ¿Dinero?, ¿Cómo que dinero? Pregunto Harold, a lo cual Ginroran le dijo:
_ Ese es el punto, mientras estuviste afuera, les dije a tus amigos del verdadero motivo por el que has de participar en el torneo.
Lo que sucede tiene que ver con una negociación.
_ Eh?, ¿una negociación? Pregunto Harold.
_ Así es, déjame explicártelo. Dijo Ginroran, comenzando pues a explicar el asunto:
_ Para empezar, Inra y Esright apostaron que si te ganaban uno por uno en el torneo, yo tendría que cederlas el trabajo en el coliseo, pero la cosa es un poco más compleja que eso.
Desde hace un año, Inra y Esright han estado entrenando constantemente, diría que su nivel ronda entre las 75 y las 85 unidades de poder.
(Harold) ¡Oye!, ¡Esto no es Dragon Ball, esto es algo independiente!
Pero si bien se han hecho fuertes, el punto fuerte es a quien le apostaron, ya que no solo apostaron que si te ganaban yo los acogería en el coliseo, sino que también le apostaron a un mercader una buena suma de dinero, el cual se les dará tanto a Inra como a Esright, dinero que prometieron usarlo en los gastos que conlleva mantener el coliseo.
Supongo que ya con esto entiendes por dónde gira todo esto, ¿o no? Pregunto Ginroran, a lo que Harold asintió, por lo cual el T Rex prosiguió:
_ Bien, el caso es que si ellos ganan la apuesta, se les dará el dinero y por ello no solo serán parte del personal del coliseo, sino que también ayudarán a mantener los arreglos del mismo, cosa que si pierden no llegará a pasar, por lo que entonces te pido que… “participes en el torneo y finjas tu derrota…”
Y ante dichas palabras, Harold quedo petrificado, no sabiendo que opinar, en especial por algo tan importante como un negocio, por lo que lo primero que exclamo fue lo siguiente:
_ ¡Espera!, ¡¿Qué quieres decir con todo esto?!, ¡¿Acaso quieres que esos tipos me golpeen en el torneo?!
_ No estoy diciendo eso, solo tienes que participar y ya. Diría Ginroran seria pero tranquilamente, dejando confundidos a los presentes, prosiguiendo: _ Lo que quiero decir es que no tienes que pelear para participar, simplemente tienes que rendirte.
Me explico, una vez entres a la plataforma, apenas inicie el duelo, debes rendirte lo más pronto posible, antes de que Inra o Esright te golpeen, y es que el torneo está organizado de la siguiente forma:
Hay 8 peleadores, y de entre esos 8 estás tú, donde tu primer enfrentamiento será con Esright en el segundo bloque, y después con Inra en el tercer bloque, pero el punto es que si logras vencer a Esright, luego tienes que pelear contra Inra, y después conmigo en la final, en el cuarto bloque, ya que los dos peleadores que pasen la semifinal en el tercer bloque, tendrán el honor de pelear conmigo, y eso es lo que Inra quiere, ya que entre Inra y Esright, Inra es el más fuerte, y aunque cuando vi lo fuerte que era parecía rondar los 85 puntos, es posible que su nivel total ronde más bien los 100 puntos.
Pero más importante, en el primer bloque te tocará pelear contra un artista marcial, en este caso un shunosaurus llamado Bonaci, y el plan de Inra y Esright consiste en que tú le ganes, de tal modo que ellos puedan golpearte públicamente en la siguiente ronda, donde primero te tocará Esright, y solo tienes que rendirte, pero… es aquí donde viene el verdadero problema…
Para empezar, la apuesta en si dicta que tú tienes que pelear contra los dos, y la única forma de que eso pase es que tú le ganes a Esright primero, de tal modo que si peleas contra Inra ya podrás rendirte allí, pero por lo menos, la primera y la segunda ronda las tienes que pasar a como dé lugar, por lo que podríamos decir que la final del torneo tiene que ser obligatoriamente entre tú e Inra, para que después Inra pelee contra mí en la cuarta y última ronda o bloque.
Por tanto, el problema está en que Esright debe ser vencido por ti, pero además de eso también tienes que vencer a ese shunosaurus, porque si no lo haces ellos no ganarán la apuesta, y por ende no ganaremos el dinero para recaudar fondos para el coliseo, ¿lo entiendes?
_ ¡Por supuesto que lo entiendo!, ¡Pero no puedo participar!, ¡¿Cómo pretendes que le gane a un shunosaurus y luego a Esright en el estado en que estoy!, ¡Es imposible!, Además de que… Esright también es muy fuerte, y aunque Inra lo sea más, el hecho está en que ni siquiera pude darle algo de pelea a Esright cuando estaba en buenas condiciones, por lo que entonces, ¿Cómo me pides que gane? Preguntaba Harold, totalmente alterado mientras apretaba los puños, dándose cuenta Ginroran de ello, a lo que Manuel el iguanodon pregunto lo siguiente:
_ Disculpe Señor Ginroran, ¿pero qué es lo que ocurre con el coliseo?, he escuchado que han tenido problemas con ello.
_ Es cierto, yo también escuche que hubo un incidente allí, ¿no es verdad? Pregunto Marlon el sauropelta, a lo que asintiendo Ginroran contesto:
_ En efecto, hace un mes hubo un tornado el cual destruyo la parte trasera del coliseo, y desde entonces el reparar los daños ha sido costoso, sin contar los heridos que hubieron ese día.
Por tanto, si Inra y Esright ganan la apuesta nosotros podremos reparar esos daños, es por eso que necesitamos que participes y pierdas contra Inra en la final, y por eso es que estoy aquí.
_ ¡Lo sé!, ¡Sé del porque usted está aquí!, ¡¿Pero no hay alguna otra salida?!, ¡¿Y quién ca**jo es el mercader con el que apostaron?!, ¡Dígame! Exclamo, provocando que Ginroran entrase en silencio por varios segundos, diciendo entonces:
_ Se trata de… Inglorin Delta.
Y tras oír dicho nombre, los presentes quedarían en shock totak, incluyendo a Harold, quien quedo en silencio total al oír eso, exclamando Michel en el acto:
_ ¡Un momento!, ¡¿En serio habla de Inglorin Delta?!, ¡¿Miembro de la familia más rica de todo el continente?!
_ ¡Tiene que estar bromeando!, ¡¿Cómo pudieron Inra y Esright contactar con dicha familia?! Exclamo Josmar, estando los demás totalmente en silencio del impacto, a lo que Ginroran contesto:
_ Desconozco como habrán conocido a Inglorin, pero lo importante aquí es que si ellos ganan la apuesta, Inglorin les dará una buena suma de dinero, donde se acordó que parte de ella será dada al coliseo para reparar los daños del tornado de hace un mes, pero repito, desconozco como hicieron para convencer a alguien tan importante como ese deltadromeus para que participase en la apuesta. Decía Ginroran, todo ello dejando a los presentes más que sorprendidos, estando Harold lleno de una autentica tensión, el cual apretaba los puños, marcándosele incluso las venas en su cabeza, exclamando entonces lleno de furor:
_ ¡Escuche!, ¡Me da igual en que cosas estarán metidos esos dos imbéciles!, ¡Me da igual cuánto dinero habrá de por medio!, ¡Me da igual todo eso!
¡Lo único que me interesa es que pueda vivir en paz!, ¡Y aunque lamento lo de los arreglos del torneo!, ¡Yo no puedo participar!, ¡No estoy en condiciones para ello! Exclamo, estando a punto de irse de la sala, provocando que inmediatamente Ginroran se parase, exclamando:
_ ¡Espera por favor!, ¡Harold! Dijo, extendiendo su brazo, parando a Harold, el cual miro al tyrannosaurio por el rabillo del ojo, el cual le dijo:
_ Escuche, entiendo cómo te sientes, y sé que te parecerá imposible participar dado a tu condición, pero… “conozco un método por el que podrás participar mañana mismo, da igual si estás herido o no, pero por lo menos es un buen método para que puedas ganarla a Bonaci y a Esright, ya que tienes que perder y rendirte ante Inra, ¿lo entiendes?
_ ¿Qué quieres decir?, ¿Cómo que conoces un método?, ¿Qué quieres decir con eso? Pregunto Harold, totalmente confundido, a lo que Ginroran le respondió:
_ Sé que te parecerá imposible, pero tienes que ir conmigo a un monte a como dé lugar, ya que es la única manera de que puedas participar.
_ ¿Monte?, ¿Qué quiere decir con eso? Pregunto Josmar.
_ Es un monte que está a un par de kilómetros de aquí, el Monte Shurambar, el cual tiene una altitud de 2290 metros de altura, y es bien conocido por la zona.
_ Ah, ya sé cuál es, sí, he ido allí varias veces. Dijo Harold, a lo cual Ginroran contesto:
_ Bien, pues lo que quiero es que me acompañes allí ahora, pueden ir tus amigos si quieren, pero lo importante es que TÚ vayas.
La razón es porque solo allí tu podrás reponerte del daño causado por Inra y Esright, y no solo eso, también te podrás hacer mucho más fuerte que Inra y Esright, más de lo que tú mismo te imaginas, y en tan solo un día.
_ ¡¡¿Como?!! Exclamaron todos los presentes, a lo que Marlon pregunto:
_ Un momento, ¿Cómo está tan seguro de esto?, ¿es acaso posible?
_ Por favor no bromee conmigo, no estoy de humor para bromas. Dijo Harold, a lo cual el T Rex dijo:
_ No estoy de broma, todo lo que digo es cierto. En la cima de la montaña habita alguien, un ser capaz de sacar el potencial oculto de los individuos, alguien capaz incluso de sanar heridas, y ese alguien es ni más ni menos… que Dios…
_ ¡¿Dios?!, ¡¿El Creador de este mundo?!, por favor, no me haga usted reír. Exclamo el carcharodonthosaurio, por lo que inmediatamente Fabiola y Juliana exclamaron:
_ ¡No te burles de Ginroran!, ¡Tú eres solo un inútil sucio bueno para nada! Gritaba Fabiola.
_ ¡Tenle más respeto a Ginroran Sama!, ¡Tú no eres nada comparado con él! Gritaba Juliana, a lo que tratando de calmarlas Manuel y Marlon les dijeron:
_ Vamos chicas cálmense, no es para tanto.
_ Es cierto, quizás podamos--- ¡¡POW!!
_ ¡¡Cállense!!, ¡¡Esto es cosa de chicas!! Exclamaron las dos, dándole dos potentes cachetadas tanto al iguanodon como al sauropelta en sus caras (porque claro, si le pegan al sauropelta en sus cuernos solo se harían daño, ¿no?), golpeándolos hacia la pared, donde estrellas giraban en torno a las cabezas de ambos dinosaurios, quienes adoloridos decían:
_ Odio a las feminazis. Dijeron, todo ello mientras Fabiola y Juliana se ponían en posición militar, cada una diciendo:
_ “Muerte al patriarcado, muerte a los machos, muerte al Reggaeton.”
_ ¡¡¿Y qué c*ño tiene que ver el Reggaeton con esta historia?!! Exclamo Josmar, todo ello mientras Ginroran caminaba hacia Harold, poniéndose frente a él, para acto seguido colocarle su mano derecha de dos dedos sobre su hombro, diciéndole:
_ Harold, por favor, confía en mí, necesitamos el dinero para poder reparar los daños del coliseo, y dinero para poder terminar de sanar a los heridos de aquel incidente.
Por favor, acompáñame al Monte Shurambar, veamos a Dios para que te cure tus heridas y te haga más fuerte.
_ ¡¿Pero qué tonterías está usted diciendo?!, ¡Yo no creo en el Creador, soy ateo! Exclamo, a lo que Ginroran se cruzó de brazos con los ojos cerrados, diciendo:
_ Huh, está bien, lo entiendo, no juzgo sus convicciones, pero por favor, tiene que hacerlo, y el torneo es mañana así que solo tiene el día de hoy para ir.
_ ¡¿Y qué clase de pruebas tiene para que vaya a la cima de la montaña?!, ¡¿Tiene alguna prueba de que exista ese Creador?! Exclamo, a lo que Ginroran abrió los ojos, y acto seguido dijo:
_ Está bien, si quieres que te diga una prueba, pues soy yo, yo mismo tengo un nivel conocido por toda la región de 322, y eso se debe a que el Creador me volvió más fuerte en solo unos segundos… Diría, dejando sus palabras en shock a los presentes, prosiguiendo:
_ Para que se hagan una idea, mi nivel antes de entrenar era de solo 30 puntos, pero tras subir al monte y ver a Dios, él incremento mí fuerza bruta a unos 300 puntos, y desde entonces he entrenado de vez en cuando y he incrementado a 322 en los últimos años, para así mantenerme en forma y no perder toda la fuerza que adquirí gracias a él.
Por tanto, necesito que vayas conmigo e incrementes tu fuerza, pues solo así podrás ganarle con suma facilidad tanto a Bonaci como a Esright, para que después te rindas ante Inra para que se cumpla la negociación, pero eso si… debes dejarte ganar de tal modo que nadie se dé cuenta, pues de lo contrario es posible que Inglorin no nos del dinero y no se cumpla el negocio.
_ Entiendo, ¿pero cómo podemos estar seguros de que usted no nos está mintiendo?
_ ¡Michel!, ¡¿Tú también?! Exclamo Fabiola por las dudas de la triceratops, razón por la que el suchomimus Josmar dijo:
_ Ella tiene razón, no tenemos pruebas de que ese tal Dios, existe, y aunque Ginroran es fuerte, me cuesta creer que es así de fuerte solo porque un Dios lo volvió fuerte y no porque él se hizo fuerte a través de entrenamiento. Dijo, a lo cual el tyrannosaurus contesto:
_ Lo sé, y por es si quieren venir creerme es mejor que vengan, pues solo así sabrán que no miento.
_ ¡¿Pero cómo sabemos que no nos harás perder el tiempo?! Exclamo Harold, a lo que Ginroran dijo:
_ Por favor, confié en mí, es lo único que le pido. Dijo, dejando a Harold con las dudas, enarcando un ojo, solo para acto seguido ver como a su izquierda, Fabiola y Juliana yacían mirándole fijamente con odio y repudio total, dejando a Harold en shock, quien comenzó a sudar del terror y nerviosismo, diciéndole entonces a Ginroran:
_ E… está bien… lo acompañaré.
_ Muchas gracias, lamento mucho las molestias. Dijo el T Rex, quien acto seguido bajo la cabeza como símbolo de respeto, haciendo pues que Harold pensase:
_ <Un peleador de artes marciales tan famoso como Ginroran bajando la cabeza hacia mí, un civil, tal vez no este mintiendo… jeje, vaya, creo que voy a ser famoso, tal vez no sea mala idea ir a ver si ese Dios existe.
Si existe y me hace fuerte, puede que le gane no solo a Inra sino también al mismo Ginroran, ya que él incremento su fuerza 10 veces, por lo que… ¿Cuánta fuerza tengo yo?, ¿35?, ¿40?, de ser así tendré entre 350 y 400 puntos para ganar, jajaja, si, con eso será suficiente.
Si, tal vez deba dejarme ganar para que Ginroran pueda tener dinero… ¿pero porque no gano el torneo yo mismo?, no solo seré famoso, sino que encima tendrá montones de nenas a mis espaldas por haber derrotado al propio Ginroran, jejejeje… creo que… no será mala idea después de todo…> Pensó Harol, todo ello con una mirada maliciosa, algo de lo que Michel, su amiga, se dio cuenta a la distancia pero sin decir nada, habiéndose pues tomado la decisión.
Por tanto, el grupo de 8 dinosaurios saldría de la casa de Harold, caminando estos hacia la montaña, la cual estaba a 3 kilómetros al norte de la casa del carcharodonthosaurio, el cual caminaba con el brazo izquierdo enyesado, así como con el costado izquierdo y cuello vendados, siendo, la razón por la que debía sanar pronto, pues de lo contrario ganar al torneo sería físicamente imposible.
Por tanto, tras pasar dos horas, a eso de la 01:00 Pm, el grupo de dinosaurios llegaría finalmente al pie del Monte Shurambar, el cual se veía imponente, preguntando entonces los presentes:
_ ¿En verdad tenemos que subir hasta la cima?, ¿no será muy dificultoso?, se ve muy empinada Pregunto Josmar, debido a que la montaña en si era extremadamente empinada, ni tan siquiera viéndose la cima de la misma producto de algo de neblina que había de por medio, a lo que Ginroran dijo:
_ No se preocupen, no será difícil, podremos llegar con facilidad.
_ Bueno, si es así entonces… Decía Harold, quien comenzó a mover su cuello de un lado a otro, flexionar sus rodillas, y mover su brazo derecho, acabando su oración con: _...entonces, ¡ya es hora del desafío!
Y tras esas palabras llenas de determinación por parte del terópodo, todos le tomaron atención, el cual comenzó a caminar hacia la montaña, la cual era totalmente empinada, por lo que con un solo brazo comenzó a escalar, haciendo uso de sus filosas garras, tanto de su mano derecha como de sus patas, escalando de una forma relativamente rápida, todo ello para el asombro de Michel, Josmar y los demás, viendo como con esfuerzo, sudor y dolor, Harold subía por el monte con tal de ver a Dios, pensando:
_ <Podré… podré ver a Dios, quien me ayudará a hacerme más fuerte que nunca, si, sé que lo hará.> Pensó, imaginándose a sí mismo con una vida llena de lujos, ropa, baños, chicas, una vida paradisiaca digna de un Emperador Romano o un presidente actual que roba más que habla, siendo un sueño a seguir, un sueño a cumplir…
_ <Lo lograré, lograré cumplir mi sueño… aunque me cueste la vida…> Pensaba, totalmente motivado, habiendo subido ya alrededor de 100 metros de altura, habiendo logrado subir bastante con solo 3 extremidades, y siendo motivo suficiente para mirar hacia abajo y ver a sus amigos, gritando:
_ ¡Oigan!, ¡Yo ya llegué hasta aquí!, ¡¿Cómo van--- Dijo, solo para que cuando voltease, este viera… nada… literalmente nada, solo neblina y más neblina, ni tan siquiera escuchando voces ni nada, razón por la que el terópodo trago saliva dado al nerviosismo, por lo que se dijo a sí mismo:
_ Em… creo… que mejor seguiré subiendo, a ver si me alcanzan. Diría, comenzando pues a seguir escalando, costándole mucho, pero mucho esfuerzo.
Pasarían las horas mientras subía y subía, sudando y gritando del enorme esfuerzo y empeño que ponía en ello, pensando mientras lo hacía:
_ <¡¡Mi**da!!, ¡¡Mi**da!!, ¡¡Mi**da!!, ¡Ya casi llego!, ¡¡YA CASI LLEGO!!> Exclamaba en su mente, todo ello mientras seguía dedicando su esfuerzo en poder subir, y todo para ver a Dios.
Parecía que estaba a punto de llegar, por lo cual Harold estaba más que motivado, y en el proceso, este vería como las nueves se estaban despejando, por lo que efectivamente, la cima estaba justo a la vuelta de la esquina, exclamando un emocionado carcharodonthosaurio:
_ ¡Sí!, ¡Por fin llegaré!, ¡Por fin llegaré! Exclamo, esperando pues a que las nubes se terminaran de acabar para ver la cima, pero, algo andaba mal, y es que… la cima… ¡No estaba!, o mejor dicho, aún estaba lejos, apenas habiendo Harold subido un tercio de la montaña, y por ello, abriendo las mandíbulas de par en par, exclamo:
_ ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!!! ¡¡ESTO TIENE QUE SER UNA BROMA!!, ¡No he avanzado prácticamente nada en todo el tiempo que llevo!, ¡¿Qué clase de p*ta broma es esta?! Grito, volteándose y dándose cuenta de que estaba solo, razón por la que comenzó a pensar:
_ <Ya veo, aún sigo adelantado a los demás, podré llegar primero después de todo.> Pensó, prosiguiendo pues su larga travesía por la montaña, o mejor dicho escalada, piedra tras piedra, rama tras rama, y roca tras roca.
Pasaría otra hora, en la que el carcharodonthosaurio inteligente escalaba y escalaba, habiéndose llenado todo el lugar de neblina una vez más, razón por la que Harold no sabía que tanto había progresado, decidiendo tomarse un leve descanso, dejando de escalar por un par de segundos, dándose cuenta de que las nubes se estaban despejando, por lo que efectivamente, podría ver que tanto había progresado.
_ Bien, si, si, ya
casi… ya casi estaré cerca, estoy seguro. Se dijo a sí mismo, pero, acto
seguido, el carcharodonthosaurio vería como literalmente, la cima de la montaña
no estaba lejos, sino lejísimos, habiendo escalado apenas un tercio de la
montaña, estando en el mismo lugar de antes, casi como si no hubiese avanzado
absolutamente nada, gritando:
_ Eh,
¡¡¡¡¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!!!!!, ¡¡¡¡¿PERO QUE PEVWJDWIJWHAA?!!!!, ¡¡NO,
ESO ES TRAMPA!!, ¡¡AQUÍ LA HISTORIA TIENE UN BUG!!, ¡¡PERO MA
R*CO SI YA HABÍA
SUBIDO MUCHO, VALE!!, ¡¡¡¡PERO SI YA HABÍA SUBIDO MUCHOOOO!!!!! <¡Anda la
mi**da!, ¡Hay que mi**da!, solo me queda seguir.>
Pasaría así otra hora, en la que el carcharodonthosaurio ya no podía más, subiendo con las últimas fuerzas de su brazo derecho, gritando con cada esfuerzo que hacía, y sosteniéndose de una roca, este decidió tomarse otro descanso, jadeando una y otra vez, habiéndose tapado el cielo otra vez, pensando en sus adentros:
_ <Bien, por obligación tuve que haber avanzado tan siquiera un poco… jamás imagine que subir esta montaña sería peor que ver un video de Mexiv3rgas.> Pensó, totalmente agotado, estando a punto de desfallecer, para luego darse cuenta de que las nubes se estaban volviendo a separar las unas de las otras, con lo que podría comprobar si había finalmente llegado a la cima… o no.
_ <¡Diantres!, ¡Por
favor!, ¡Por favor, que ya la cima este en frente!, ¡Que ya esté en frente!, ¡Es imposible que siga en el
mismo lugar!, ¡Es imposible que siga en el mismo lugar!> Suplicaba en su
mente, solo para que, al despejarse las nubes, el carcharodonthosaurio viese
que si, efectivamente no estaba en el mismo lugar, sino que estaba incluso más
atrás que antes, estando no en un tercio de la subida empinada, sino en un
cuarto de la subida, mucho más atrás que antes.
_ ¡¡¡¡C*ÑOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!
Así pues, ya a eso de las 06:40 Pm, un destrozado Harold finalmente llegaría a la cima del Monte Shurambar tras múltiples fracasos, arrastrándose por varias rocas, hasta finalmente llegar totalmente agotado, gritando a todo pulmón:
_ ¡¡¡LO LOGREEEEEEEEEEEEEEEEE!!!
_ Shhh… ¡No hagas tanto ruido Harold!, ¡Tardaste horas en subir! Exclamo una voz, llamando la atención del carcharodonthosaurio, el cual miro hacia el frente, viendo como justo en la cima de la montaña había lo que parecía ser un camino, un camino el cual tenía unas aguas termales en las cuales yacían Marlon, Manuel y Josmar bañándose con paños blancos amarrados a sus cinturas, con los cuales se tapaban sus partes íntimas, a la par que fuera del lago, yacían Fabiola y Juliana recostadas en el suelo sobre una alfombra de colores, siendo Fabiola la que le hablo a Harold en primer lugar, viendo a este último con una mirada de desprecio, el cual exclamo de rodillas:
_ ¿Cómo?... ¡¡¿CÓMO MI**DA USTEDES LLEGARON ANTES QUE YO?!! Grito, a lo que tomándole de un hombro, repentinamente aparecería Ginroran a sus espaldas, el cual dijo:
_ Hola Harold, fuiste muy imprudente el subir la montaña sin antes oír mis palabras, mira. Dijo, señalando un lugar de la montaña, en donde había un objeto inventado (o perfeccionado, dependiendo del término) en los años 1853-1854, un ascensor moderno, con sus luces y puertas automáticas, saliendo de allí Michel, quien llevaba unas bolsas de comida, diciendo en voz alta:
_ ¡Ya llegué!, ¡Les traje papitas fritas y doritos! Exclamo, alegrando a Josmar, Marlon y Manuel, los cuales salieron del agua con sus paños amarrados a sus cinturas, yendo y tomando la comida de Michel, viendo a Harold allí tirado, diciéndole Josmar:
_ Ah, hola Harold, ¿Cuándo llegaste?
_ ¡¡¿CÓMO QUE CUANDO LLEGUE, IDIOTA?!!, ¡¡LLEVO HORAS ESCALANDO ESTA P*TA MONTAÑA DE MI**DA!!
_ ¿Ah sí?, ¿y porque no subiste con nosotros en el ascensor?, te hubieras ahorrado esa odisea.
_ ¡¡¿Y QUE C*ÑO HACE UN ASCENSOR AQUÍ?!!, ¡¡EL AUTOR DE ESTA HISTORIA SE HA CONTRADRECIDO CONSIGO MISMO!!, ¡¡ESTAMOS EN EL PERIODO CRETÁCICO, NO EN LA ERA HUMANA!!, ¡¡Y SI SE LE SUMA LAS VECES EN LAS QUE LA MONTAÑA ME REGRESABA UNA Y OTRA VEZ, GABRIELITO-KUN ES TAN MAL ESCRITOR QUE YA LLEVA 6 GUIONAZOS EN MENOS DE 30 PAGINAS!!
_ Ya, cálmate.
_ ¡¡NO!!, ¡¡NO ME PUEDO CALMAR!! Le grito Harold a Ginroran, el cual le puso una mano sobre su hombro, estando el carcharodonthosaurio totalmente alterado, solo para que… en eso…
<<Harold…>>
Inmediatamente se escucharía una voz potente en el lugar, provocando que todos se levantasen y se arrinconasen los unos junto a los otros, siendo una voz profunda y poderosa, razón por la que lleno de nerviosismo, Harold exclamo:
_ O… oigan, ¿soy yo una voz acaba de llamar mi nombre?
_ Si Harold, todos la hemos escuchado. Dijo Ginroran, a lo que Marlon dijo:
_ Pero… ¿en dónde está?, ¿Y quién fue el que llamo a Harold?
_ Ese… fue Dios… Dijo Ginroran seriamente, dejando a los presentes en estado de shock, a lo que Michel pregunto:
_ Oiga, ¿acaso alguna vez usted ha visto a ese Dios en persona?
_ No, nunca lo he visto en persona, solo he oído su voz.
_ ¡¿Y entonces como está tan seguro de que es un Dios?!, ¡Podría ser solo un imbécil haciendo una broma pesada con un megáfono! Exclamo Harold, totalmente iracundo, solo para que en eso…
<<Harold...>>
Y si, nuevamente aquella voz llamaría a Harold, provocando que todos temblasen del susto, excepto Ginroran, quien aunque nervioso, trataba de mantener la calma, solo para que en eso, de fondo se observase como un árbol se incendiaba, pero… no se quemaba.
Si, aunque parezca contradictorio, aquellas llamas no solo no consumían al árbol, sino que también no quemaban sus hojas, como si más que estar en llamas, el árbol estuviera iluminado, en una escena más que familiar para algunos, pero totalmente extraordinaria para los presentes, quienes estaban tan impactados, que ni tan siquiera encontraban palabras para describir tal escena, viendo fijamente hacia el árbol, como si la presencia de aquel Dios… estuviera allí.
Por tanto, ante tal situación, Ginroran miro a Harold, y tratando de mantener la calma, le dijo lo siguiente:
_ Harold, por favor, ve y háblale, solo así podrás hacer que aumente tu fuerza y te sane las heridas, anda. Le dijo en voz baja, provocando que, no teniendo de otra, Harold tragase saliva, comenzando pues a caminar hacia los últimos metros que quedaban de montaña, en donde se encontraba aquel árbol en llamas, aquella Zarza Ardiente, la cual estaba en medio de otros enormes árboles y algo de neblina, por lo que Harold pensó:
_ <Si este Dios es físico… ¿será posible que se encuentre en los últimos metros de montaña?, ¿o detrás de ese árbol en llamas?, me pregunto si en verdad será un Dios.> Pensó, por lo que armándose de valentía, y dejando de caminar tras ponerse frente al árbol en llamas, el carcharodonthosaurus inteligente dijo:
_ ¡¿Eres tú Dios?!
<<Así es Harold, yo soy el que soy.>>
Y ante dichas palabras las cuales parecían provenir del árbol ardiendo, todos se quedaron pasmados, haciendo que Juliana preguntase a los suyos:
_ Oigan, ¿en verdad estoy oyendo una potente voz que le habla a Harold?, ¿realmente existe un Creador?
_ Pues creo que así es Juliana, estamos ante la presencia de algo que quizás marque para siempre nuestra historia. Dijo Josmar, provocando que todos prestasen atención a lo que estuviera a punto de suceder, en especial Michel, quien yacía fuertemente preocupada por Harold, deseando que todo le saliese bien
Y mientras ellos hablaban entre sí, Harold yacía estático, no sabiendo que decir al respecto, y por ello, tartamudeando por los nervios, respondió:
_ Se… se… Señor, ¿es realmente usted… un… un… Dios?
<<¿Dudas de mi existencia?, ¿no crees en mi presencia?>> Pregunto Dios, dejando a Harold más que nervioso, no sabiendo ahora que responder, y por ende, interviniendo en la conversación para ayudarle, diciendo:
_ Señor Creador del Mundo, Harold es un dinosaurio ateo, un no creyente, ¿podría primero demostrarle que es usted en verdad una deidad? Pregunto, a lo que la voz dijo:
<<De acuerdo… no hay problema.>> Dijo la voz, por lo que acto seguido, Harold escucharía lo siguiente:
<<Harold, toma ese bastón de ahí.>> Dijo la voz, por lo que acto seguido, Harold caminaría hacia un bastón que yacía tirado en el suelo, tomándolo, y escuchando lo siguiente:
<<Ahora tira ese bastón.>>
_ Un momento, ¿para qué me pidió que lo levantara si ahora quiere que lo tire de nuevo?
<<Solo hazlo, just do it!>>
_ <Mi**da, ahora se cree Shia LaBeouf.> Pensó Harold algo disgustado, a lo cual no teniendo de otra, el carcharodonthosaurido tiro el bastón, para que acto seguido… ocurriese lo siguiente…
Al tirar el bastón, de la nada y sin explicación alguna, este se convertiría en una serpiente en tan solo unos segundos, dejando a los presentes totalmente espantados, quienes vieron como la serpiente en cuestión era una cobra enorme, la cual amenazaba a los presentes, exclamando Harold:
_ ¡¡¿QUÉ?!!, ¡¡IMPOSIBLE!! Exclamo, totalmente aterrado, estando los demás igual, quienes decían:
_ ¡¡Ese bastón se convirtió en una serpiente!!, ¡¡¿Pero cómo?!! Preguntaba Josmar.
_ ¡¡¿Es este el poder de Dios?!! Preguntaba Manuel.
_ ¡¡AAhhhh!!, ¡¡Una serpiente!!, ¡¡AAAAaahhh!!, ¡¡AAAAAHHHH!! Gritaba Fabiola, la cual estaba a punto de salir corriendo llena de terror, todo ello mientras era abrazada por Juliana, chocándose la kentrosaurus con Marlon, y por ende picoteándose con sus enormes picos, todo ello mientras Michel miraba fijamente a Harold, pensando:
_ <Harold… por favor… ten cuidado…> Pensaba, mirando también a Ginroran, el cual miraba fijamente la situación, situación en la que Harold yacía totalmente en shock, escuchando de parte del Creador lo siguiente:
<<Ahora… toma la serpiente por la cola.>>
_ ¡¡¿QUÉ?!!, ¡¡¿ESTÁS LOCO?!! Exclamo Harold angustiado, por lo que su Dios le dijo:<<No te preocupes, todo estará bien, solo tómala por la cola.>> Le dijo, por lo que Harold trago saliva, mirando pues a la serpiente, acercándose a ella, por lo cual Dios le repitió:
<<Vamos Harold,
no te preocupes, yo, Dios, te garantizo que no te pasará nada. Tómala por la
cola>> Dijo Dios, tratando de quitarle los nervios a
Harold, estando sus amigos igual de nerviosos,
viendo pues como el
carcharodonthosaurio tomó a la serpiente con su mano derecha con mucho, mucho
cuidado, y justo al tomarla y al tratar de levantarla, esta procedió a
convertirse de nuevo en un bastón, para la sorpresa de Harold y los demás,
exclamando todos con un mismo rostro:
_ Brutal. Dijeron, al igual que Bratz, razón por la que en eso, el Dios le diría a Harold lo siguiente:
<<Bien, ahora Harold, mete tu mano derecha en tus ropas, y sácala inmediatamente.>> Dijo, a lo que algo confundido, el terópodo pregunto:
_ Eh?, ¿pero porque?,
¿Qué va a pasar?
<<Solo hazlo.>> Dijo el Creador nuevamente, dejando a Harold algo incomodado, el cual metió su mano derecha dentro de sus vestiduras, y repentinamente, sintió una extraña sensación totalmente incomoda, la cual provenía de su mano, sacándola inmediatamente, y llevándose… una terrible sorpresa…
_ ¡¡¡AAAAAHHHHH!!! Gritaría el carcharodonthosaurio, dejando a los presentes horrorizados al ver como su mano estaba totalmente leprosa, con carne guindando de su mano, en una escena mórbida para niños pequeños, razón por la que lleno de nerviosismo y terrible pavor, Harold exclamo:
_ ¡¡¿QUÉ ME HAS HECHO?!!, ¡¡¿QUÉ ME HAS---
<<Silencio!, cálmate, mete tu mano de vuelta en tus vestiduras.>> Dijo la voz, callando inmediatamente a Harold, el cual nervioso, no tuvo de otra que obedecer, haciéndolo lentamente por miedo a hacerse daño en la mano, metiéndola en sus vestiduras, y rápidamente al sacarla… esta estaba normal, de vuelta a la normalidad.
_ Imposible… su mano ha sanado por completo. Exclamo Josmar.
_ En verdad… estamos… antes el Creador… Dijo Marlon, estando todos totalmente estupefactos, todo ello mientras Michel observaba a Harold, al cual le pregunto el Creador lo siguiente:
<<Dime Harold, ¿Cuál es tu deseo?>> Pregunto, por lo cual, aun lleno de nerviosismo, Harold dijo con algo de tartamudeo:
_ Po… po… po… por favor, le pido… le… ¡le pido que me haga más fuerte! Exclamo, oyéndose su voz con gran fuerza, para la sorpresa de los presentes, incluyendo a Michel, provocando que el susodicho creador dijera:
<<Bien, es un deseo que te puedo cumplir, pero antes, debes cumplir una orden que te pido.>>
_ Un… ¿una orden?, ¿Cuál? Pregunto Harold.
<<Se trata de algo importante, algo que has de cumplir lo más pronto posible, lo cual es necesario para el mundo en el que vives.>> Diría, dejando a los presentes en shock, preguntándose algunos entre sí:
_ ¿Qué?, ¿A que es a lo que se refiere? Pregunto Manuel.
_ ¿Qué clase de favor le pedirá a Harold?, ¿Qué tan importante ha de ser? Pregunto Marlon.
_ ¿Tienes usted alguna idea? Pregunto Michel a Ginroran, por lo que el susodicho contesto:
_ La verdad no lo sé, cuando yo le pedí al Creador que me volviese más fuerte él no me pidió ningún favor… me pregunto que tendrá pensado. Dijo, totalmente confundido, dejando a Michel más que pensativa, mirando pues a Harold, el cual dijo:
_ ¿Qué es lo que quiere que le cumpla, Creador?, ¿es alguna clase de acto heroico?, ¿salvar a alguien?, ¿liberar esclavos?
Da igual, da igual de lo que se trate, pero mientras sea algo rápido y con lo que usted pueda pagarme… ¡estoy dispuesto hacerlo!, ¡quiero volverme fuerte a como dé lugar!, ¡Aun si tengo que liberar un pueblo entero de la esclavitud!, ¡Cruzar un mar de un punto a otro!, ¡Vagar por 40 años en un desierto!, ¡Da igual!, ¡He subido la montaña más alta y con ello ya estoy dispuesto a---
<<Quiero ropa femenina.>>
Y si, en efecto, aquella era la orden a pedir por parte del Creador, dejando a los presentes más que en silencio, en especial a Harold, quien yacía con un rostro de 3 puntos, producto de que una voz tan poderosa y profunda, pidiera algo como “ropa femenina”, a pesar de que la voz era literalmente la definición de masculinidad pura.
<<Oíste, ¿no?, quiero que me compres ropa femenina y me la entregues aquí.>> Dijo, todo ello mientras Harold volteaba, con un rostro que tenía una sonrisa totalmente tranquila, siendo lo mismo con todos los presentes, incluyendo al propio Ginroran y hasta a la propia Michel, todo ello mientras Harold tomaba una piedra del suelo, diciéndole Dios en el proceso al dinosaurio:
<<Oye, ¿Qué haces?, ¿estás oyendo mis órdenes?>> Preguntaba Dios, solo para que, sin venir a cuento, el carcharodonthosaurio lanzase la piedra hacia la Zarza Ardiente, la cual curiosamente golpearía algo… o a alguien.
¡¡POW!! _ ¡Ouch! Gritaría una voz algo juvenil, cayendo del árbol algo, o mejor dicho alguien, un ser de una apariencia andrógina, cabello negro, liso y largo hasta los hombros, portando un cintillo de color rojo, de 1,70 cm de altura, una apariencia delgada y frágil, de piel algo oscura, labios pintados de rojo, y una ropa digna de un trapi---
Holis, ¿Cómo están?, perdonad que interrumpa la narración,
pero creo que ya me descubrieron.
_ ¡¡¡¿QUÉ HACE EL AUTOR METIDO EN SU PROPIO LIBRO?!!!, ¡¡¡¿TÚ ERAS EL CREADOR?!!! Me pregunto Harold a mí, por lo que yo tranquilamente le respondí:
SipiDipi amiguito, yo era el Dios que te hablaba, y fui el Dios que libero los poderes ocultos de Ginroran, y puedo hacerlo porque tengo el poder de ser el autor.
_ ¡¡¡QUERRÁS DECIR QUE TIENES EL PODER DEL GUIÓN!!!, ¡¡¡¿QUÉ P*TA MI**DA HACES TÚ METIDO AQUÍ?!!!, ¡¡¡LARGATE!!!, ¡¡¡TÚ NO PERTENECES AQUÍ!!! Me grito Harold, a mí, por lo cual yo le respondí de la forma más pacifica con un tono algo afeminado:
Nada, solo vine aquí para ayudar, that’s all, y si se preguntan cómo puedo hacerlo, pues fácil!, yo ayude a Aizen a formular su plan.
_ ¡¡DEJA DE METER FRANQUICIAS EXTERNAS A ESTE LIBRO DE PORQUERÍA!!, ¡¡PARECE QUE TE ESTÁS QUEDANDO SIN IDEAS!! Me grito Harold, por lo cual yo le respondí con el mismo tono de antes:
No te preocupes Harold-Kun, aquí lo único que vine hacer fue el regalarte tus poderes, y prefiero dártelos en persona, porque si no los lectores pensarán que te sacaste esos poderes del jaimico, o traducido: del ano.
_ ¡¡¡¿CÓMO QUE DEL “ANO?!!!, ¡¡¡EN LUGAR DE ESO SOLO DALE SUS PODERES A HAROLD DE UNA BUENA VEZ!!!, ¡¡¡MA**CON AFEMINADO!!! Me grito Josmar, que cruel, por eso yo le tuve que responder:
Oye, que cruel eres, no deberías ser tan grosero con el autor de esta historia, pues si no van a comprarme ropa femenina no les cumpliré su deseo. Les dije, eso recuerdo, y recuerdo que volteé a ver hacia otro lado, todo ello mientras Harold y los demás yacían impactados, por lo cual, de brazos cruzados, les dije a los susodichos ;)
Bueno amiguis, ¿Por qué no hablamos un poco?, podemos hablar de muchas cosas, de las funas, del Fifa, del final de Evangelion.
_ ¿Por qué siento que dijo puras cosas con la letra “F”? Preguntaba Marlon, no sé a quién, pero el punto es que en eso, Harold tomaría el bastón del suelo nuevamente, todo ello mientras me preguntaba:
_ Oye, ¿entonces dices que si no te compramos ropa femenina no me cumplirás mi deseo?
Exacto. Le dije. No voy a cumplir tu deseo sino me compras ropa femenina, quiero que me des una que sea al estilo de Astolfo, o bien al estilo de Felix Argyle, incluso no estaría mal una de Hideri Kanzaki, creo que sería bastante--- ¡¡¡SHOOP!!! ¡¡AAAAhhhhhh!!
Y si, lamentablemente, Harold fue tan malo conmigo que me metió aquel bastón por el c*** de golpe y sin venir a cuento, dejándome tumbado en el suelo, (y pensándolo bien, describir esta escena parece describir un fanfic hentai), todo ello mientras la cruel bestia de---
_ ¡¡Oye!!, ¡¡Maldito Trapito!!, ¡¡Deja de andar llamándome bestia y cumple el deseo de una buena vez!!, ¡¡Quiero que liberes todo mi poder actual!! Exclamaba Harold hacia mí, por lo cual, yo no tuve de otra que responder:
OkiDoki… lo haré. Dije, por lo que acto seguido levante mi brazo izquierdo, dando así un chasquido a lo Thanos, con lo que repentinamente, una luz cubrió a Harold del todo.
Era como si el carcharodonthosaurus estuviera cubierto por un aura blanca, sintiendo Harold una extraña sensación, todo ello mientras los demás presentes miraban asombrados como el aspecto de su amigo parecía cambiar de poco a poco, viendo como la musculatura en su cuerpo parecía hacerse más grande, y no solo eso, sino que de paso, sus heridas parecían sanar, al grado de que una vez aquella luminosidad abandonase el cuerpo de Harold, este decidió liberar su brazo izquierdo, moviéndolo como si nada, abriendo y cerrando la mano en una escena más que familiar, provocando que el susodicho exclamase;
_ ¡¡BIEN!!, ¡¡¡FUNCIONOOOO!!! Grito Harold lleno de alegría, provocando pues que el resto de sus amigos (salvo Juliana y Fabiola como siempre), celebrasen por su amigo, corriendo hacia él para felicitarle, incluido Ginroran, el cual caminaba hacia el carcharodonthosaurio, diciéndole:
_ Muy bien Harold, lo hiciste, ahora si podremos llevar a cabo nuestro plan. Dijo, por lo cual Harold le miro, asintiendo, al ya ser lo suficientemente fuerte como para vencer a Bonaci y luego a Esright, para después rendirse contra Inra, aunque…
_ <Jejejeje, finalmente me volví más fuerte, es una lástima que cuando vaya al torneo Inra no gane su combate…porque yo lo venceré tanto a él como Ginroran Heremon… para demostrar que mi especie, los carcharodonthosaurios, son mejores que los tyrannosaurios, spinosaurios y giganotosaurios, jejejejejeje…> Reía Harold en su interior, todo ello con una mirada más que maliciosa, pero, la cual se vería interrumpida por unas manos que tocaban sus manos…
Era Michel, la triceratops, la cual miraba con una linda sonrisa a su amigo de la infancia, el cual al verla olvido sus deseos egoístas, sonriéndole también, todo ello mientras la ceratopciana le decía:
_ Harold… lo lograste, lograste hacerte fuerte. Dijo, a lo cual Harold asintió también, mirándose los dos dinosaurios el uno al otro.
Y todo esto sucedía mientras yo, Gabrielito-Kun, me iba del lugar tras haberme sacado el palo del recto, diciendo:
Bueno, yo aquí ya hice mi trabajo, espero disfrutes tu lindo Power Up. Le dije, yéndome del lugar por el árbol de fuego, e interrumpiéndome en el proceso, Harold me grito:
_ ¡¡Oye!!, ¡¡¿Tú a dónde vas?!!
Voy a mi casita, quiero darme un baño y comprar con mis ahorros más ropa femenina, es todo.
_ ¡Y… ¿se puede saber que es todo esto del fuego, la serpiente y la mano leprosa?! Pregunto Josmar, a lo que volteándome, les dije a los presentes la siguiente curiosidad:
Ah, es simple, es una referencia a la Zarza Ardiente del Episodio 3 del Éxodo en la Biblia, es todo.
_ ¡¡¿ESTAS DICIENDO QUE TE ACABAS DE COPIAR DE LA BIBLIA?!!, ¡¡ERES UN ESTAFADOR DE ESCRITOR!! Me gritaron todos, Harold, Josmar, Juliana, Fabiola, todos, que crueles, y pensar que yo solo les dije:
Tranquilos, no es para tanto, yo solamente la leí, y como me pareció interesante eso de un árbol que está en llamas pero no se consume, lo incluí en esta historia, ¿a que no se ve interesante?, hasta parece un árbol de navidad.
_ Si no te cae el Copyright, te van a caer las 10 Plagas de Egipto, con Cliff Burton como el Ángel de la Muerte. Me dijo Harold, diciendo una súper referencia, por lo cual yo le respondí:
Bueno, eso da igual, lo importante es que ya tienes tus poderes, pero… si ya has leído antes las 10 Plagas de Egipto lo cual pertenece al Éxodo, y por ende ya se han leído la Biblia, ¿Por qué no lo dijeron antes y se sorprendieron con cada cosa, desde la serpiente hasta la mano leprosa? Pregunte, habiendo pues un error argumental en la trama, un agujero de guion, por lo cual todos mis personajes se comenzaron a ver cara a cara sin saber que decir, solo para que en eso…
¡¡¡POW!!! _ ¡¡¡OTRO GUIONAZO!!! Repentinamente, Harold me golpeo de un coletazo, gritando la frase de “Guionazo” otra vez, lanzándome hacia el árbol llameante, y al estrellarme con el árbol, las llamas se apagaron del árbol, tal cual luces navideñas desconectadas del enchufe, incluso rompiendo el árbol en dos, todo ello mientras Harold me decía:
_ ¡Eso fue por cebarte conmigo mientras subía la montaña a base de guionazos! Grito, o mejor dicho me grito, todo ello mientras Harold se daba cuenta de que aquel coletazo había sido más potente de lo normal, lo cual… solo podía decir una cosa:
_ Me he… me he… ¡¡Me he vuelto fuerte!! Exclamo, totalmente impresionado de su propia fuerza, para la sorpresa de sus amigos, quienes vieron como Ginroran se acercó a Harold, diciéndole:
_ Bien, por lo que veo dio resultados, ahora ya sabes porque soy tan fuerte. Diría seriamente, a lo que Harold le miro, para acto seguido caminar hacia una roca, y acto seguido, preparando un puño y acumulando todas sus fuerzas en su mano derecha, grito:
_ ¡¡¡YAAAAAAAAAAHHH!!! ¡¡¡CRASH!!! Y repentinamente, la roca sería destruida, la cual tenía una altura de 2 metros y medio, dejando pasmados a los presentes, exclamando:
_ In… ¡Increíble!, ¡La destruyo de un solo golpe! Exclamo Manuel.
_ ¡Tiene una fuerza sorprendente, hasta diría que sobrepasa los 100 puntos de fuerza bruta! Exclamo Josmar, todo ello mientras Michel observaba con atención a Harold, el cual se miraba su propia mano, totalmente maravillado de su enorme Power Up…
Por tanto, al ver que había progresado, Ginroran le dijo al carcharodonthosaurio:
_ Bien, de acuerdo, mañana será el torneo, y ya que estas listo, supongo… que cumplirás con tu parte del trato, ¿no? Pregunto, a lo que Harold solo sonrió diciendo:
_ Ja, no te preocupes, soy un dinosaurio de palabra. Diría, estrechando pues su mano de 3 dedos con la mano de 2 dedos del T Rex, el cual tras esto, decidido marcharse del lugar, caminando hacia el ascensor automático en medio de una montaña (si, otro guionazo), diciéndole a los demás:
_ Adiós. Dijo sin verlos a la cara, metiéndose al ascensor, el cual cerró puertas, despidiéndose así el tyrannosaurio, todo ello mientras Marlon le preguntaba a Manuel.
_ Oye, ¿Cómo mi**da funciona ese ascensor si aquí no hay electricidad?
_ No lo sé, pregúntale al autor. Respondió el iguanodon, todo ello mientras el carcharodonthosaurio miraba hacia la Zarza Ardiente, mirándome tumbado con la postura de Yamcha, diciéndome:
_ Oye Gabrielito-Kun. Me llamo con una voz seria y profunda, para luego… _ ¡Muchas gracias por este Power Up!, ¡La próxima vez dame una tinta para el cabe--- ah!, digo, plumaje. Exclamo, todo ello con una voz alegre, por lo que levantándole la mano con un símbolo de paz ✌, le dije con dificultades dado al potente golpe que me dio:
OkiDoki… Dije, cayéndose mi mano producto del dolor corporal y anal, por lo que sin más que hacer en el Monte Shurambar, Harold le dijo a sus amigos:
_ De acuerdo, vamos a casa. Dijo amablemente, a lo que sus amigos le sonrieron, comenzando todos a caminar por el ascensor en plena noche, no sin que antes, Harold pensase:
_ <Jejejeje… y pensar que solo use un 50% de mi poder, haré pedazos a Ginroran el día de mañana y seré famoso junto a mí especie, jajajajajajaja…> Pensó, con una mirada totalmente maliciosa, todo ello mientras caminaba hacia el ascensor, solo para que en eso Marlon le dijera:
_ Oye Harold, ese ascensor no es muy grande, solo hay espacio para 6 dinosaurios, alguien tendrá que bajar escalando, ve tú que ya tienes experien--- ¡¡POW!! ¡¡¡AAAAAAAAAHHHH!!! Grito el sauropelta, siendo pues lanzado de un coletazo por Harold hacia el abismo, donde tendría que bajar a pie.



















Vaya es algo geni :Dal
ResponderEliminarMuchas gracias por tu apoyo UwU
EliminarEs genial bro :D
ResponderEliminarWau brother esto me encanto es de lo mejro ojala y complas tu sueño y seas un gran escritor me gusto mucho
ResponderEliminarArigato Gozaimasu UwU
EliminarWau brother esto me encanto es de lo mejro ojala y complas tu sueño y seas un gran escritor me gusto mucho
ResponderEliminar